lunes, 25 de julio de 2016

La antigua finca real de Kolomenskoye - Moscú

Kolomenskoye forma parte del área metropolitana de Moscú, pero no siempre fue así ya que hasta 1960 fue una villa independiente.
En una privilegiada situación, junto a uno de los meandros que forma el río Moscova, se encuentra esta gran hacienda real donde los zares construyeron sus residencias de verano. Y sólo por ese motivo, se puede intuir que la visita merecerá la pena, ya que no se me ocurre ningún lugar de veraneo de reyes o nobles que no se hayan construido en bellos parajes naturales. 



Los 18 kilómetros que separan Kolomenskoye del centro son suficientes para desconectar del bullicio de la gran ciudad. Moscú me sorprendió en este sentido, no me esperaba encontrar tantos parques y zonas verdes, sin duda uno de los principales motivos que influyeron en que me gustara tanto esta ciudad. En el caso de Kolomenskaya, el valor añadido son los interesantes edificios históricos que se encuentran rodeados de naturaleza.
La visita resulta muy agradable ya que se van recorriendo los senderos sin ninguna dificultad a lo largo de los más de 3 kilómetros, la mayor parte bajo grandes árboles que dan buena sombra. Además, una gran ventaja es que no deberemos volver atrás ya que tenemos una estación de metro cerca de la entrada norte y otra cerca de la entrada sur.



La señalización es excelente, hay muchos carteles informativos todos ellos escritos también en inglés y, además, en alfabeto braille.
Cómo llegar:
Kolomenskoye se encuentra algo alejado del centro de Moscú, pero afortunadamente, es muy fácil llegar hasta allí en metro (Línea 2 – verde):
Estación Kolomenskaya. A pocos metros de la entrada norte del parque.
Estación Kashirskaya. Cerca de la entrada sur.

Junto a la entrada norte se encuentra un pequeño Museo de Arquitectura de Madera y un Centro Etnográfico.
Seguimos caminando y entramos por la Puerta del Salvador. Esta puerta era la entrada trasera del patio real. Toma el nombre del pequeño icono del Cristo Salvador que hay sobre uno de los arcos.



A pocos metros de esta puerta encontramos la Iglesia de Nuestra Señora de Kazan, construida a mitad del siglo XVII. Como en la mayoría de iglesias ortodoxas, varios fieles rezando delante de los diferentes iconos o encendiendo algunas velas. Sus cúpulas azules de estrellas doradas y toda ella en general necesita una mano de pintura. Esta iglesia fue la capilla privada del palacio del zar Alexei Mikhailovich. El altar central está dedicado a Nuestra Señora de Kazan, una de las principales patronas de Rusia, símbolo de la victoria y libertad. Los altares laterales están dedicados a San Abercio de Hierápolis y a San Demetrio de Tesalónica.



En un panel informativo frente a la iglesia de Nuestra Señora de Kazan, se puede leer que en este emplazamiento se encontraba el palacio del zar Alexei Mikhailovich construido entre 1667 y 1672, el cual se derribó en 1767 por orden de la emperatriz Catalina II. Gracias a los planos y documentos que se conservaban, se pudo reconstruir el palacio pero en un emplazamiento distinto, en la parte sur del parque.
Seguimos el camino hasta encontrar la Puerta Frontal (1672-1673), la puerta principal de las dependencias del zar y que ahora da acceso a una gran explanada verde donde se levanta la Iglesia de la Ascensión.



La Puerta Frontal la componen una Torre del Reloj, la Cancillería y la Cámara del Coronel. Desde la Cancillería se llevaba la administración del volost (zona rural) de Kolomenskoye, subordinado a palacio. En la llamada Cámara del Coronel es donde estaban los oficiales de la guardia del zar.




Una vez cruzamos la puerta se nos presenta delante de nuestros ojos la imponente Iglesia de la Ascensión. Se trata del edificio más antiguo de Kolomenskoye (1532) y se construyó para conmemorar el nacimiento del que sería el futuro zar Iván el Terrible.



Se trata de una obra maestra de la arquitectura rusa y así lo consideraron los miembros de la UNESCO en 1994 cuando decidieron inscribirla en la lista del Patrimonio Mundial.  En algunos casos se refieren a esta iglesia como la Blanca Columna. Su estilo está muy alejado de los clásicos modelos bizantinos, lo que supuso una ruptura de la tradición arquitectónica en Rusia. Es obra de un arquitecto italiano, supuestamente Pietro Annibale, quien la edificó por orden del gran príncipe de Moscú Vasily III.



Tiene base en forma de cruz, cuerpo octogonal y la torre también octogonal en forma de tienda de campaña acabada en una pequeña cúpula que pasa casi desapercibida.
Desde aquí la panorámica es excelente, con unas buenas vistas del río Moscova. No es de extrañar que fuera el emplazamiento escogido por los zares para edificar sus palacios. Un cartel informativo nos indica que en este mismo lugar se encontraban los palacios de Catalina II y Alexander I, aunque lamentablemente no queda ni rastro de ellos.



El palacio de Catalina II, muy frecuentado por la emperatriz, se construyó en 1767 pero se desmanteló tras la Guerra Patriótica contra las fuerzas napoleónicas de 1812. Posteriormente (1825) y en ese mismo lugar, el arquitecto Eugraph Tyurin edificó un nuevo palacio para el emperador Alexander I el cual fue también desmantelado en 1878.
Al lado está el Pabellón de Palacio (1825) de estilo neoclásico, con un león a cada lado de la puerta de entrada. Se construyó según proyecto del arquitecto Tyurin y formaba parte del mismo complejo del palacio de verano del emperador Alexander I.



También llaman la atención las dos torres que se encuentran junto a la iglesia de la Ascensión, una de ellas es la Torre de la Campana y la otra la Torre del Agua (S. XVII), que se utilizaba para subir el agua desde el río.



La Torre de la Campana se construyó durante la primera mitad del siglo XVI como campanario de la iglesia de la Ascensión, en el mismo lugar donde había la antigua iglesia de madera del pueblo de Kolomenskoye .




Salimos del recinto por la misma Puerta Frontal y nos encontramos dos edificios de madera que se transportaron a este lugar desde otros emplazamientos. Uno de ellos es una estructura de finales del s. XVII principios del XVIII que formaba parte de las propiedades del zar en la villa de Preobrazhenskoye, cerca de Moscú y se había utilizado para elaborar cerveza. En 1927 se transportó a Kolomenskoye gracias al arquitecto y restaurador Peter Baranovsky.



El otro edificio es la Casa de Pedro I (1702), la única vivienda de Pedro I que se puede ver en Moscú. La casa fue construida en la isla de San Marcos en el río Dvina, en el norte de Rusia. El zar vivió en esta casa durante dos meses para supervisar la fortificación de Novodvinsky y la construcción de buques de guerra. En 1934 se trasladó a Kolomenskoye.





Seguimos el camino junto al llamado Jardín de la Ascensión, una gran plantación de manzanos. Ese es quizás el único tramo que no tiene sombra y el sol pega de lleno. Este jardín ya se conocía en el siglo XVII y se le dio el nombre de la iglesia cercana. Se sabe que en sus orígenes había 400 manzanos y actualmente en sus 5 hectáreas se cultivan 900 manzanos de diferentes variedades.





A lo lejos vemos la cúpula de la Iglesia de San Juan Bautista pero seguimos adelante.



Pasados los establos encontramos unas escaleras de madera que descienden en el primer tramo para volver a subir. No tenemos claro si vamos por el camino correcto pero seguimos adelante.






Continuamos hasta que ya vemos el gran palacio de madera del zar Aleksey Mikhaiovich, una réplica del original de 1667 que, tal como he comentado anteriormente, se encontraba junto a la Iglesia de Nuestra Señora de Kazan. 



Cuando se ven sus grandes dimensiones se puede entender que en aquella época le llamaran la octava maravilla. El zar lo construyó como residencia de verano pero tanto para él como para sus sucesores se convirtió en su residencia favorita.





Sus más de 250 habitaciones estaban ricamente decoradas, pero su originalidad radica en su exterior de fantasía. En realidad son 26 edificios conectados entre sí que se dividían en dos áreas, la de hombres y la de mujeres. Cuando se trasladó la capital a San Petersburgo, el palacio se abandonó y aunque se hizo alguna remodelación, la emperatriz Catalina la Grande prefirió construir un nuevo palacio más modesto (junto a la iglesia de la Ascensión) antes que destinar un elevado presupuesto a repararlo, por lo que en 1768 ordenó su demolición.





La réplica que vemos es del año 2010 y no se construyó totalmente en madera, sino que es de hormigón recubierto. Actualmente es un museo abierto al público con posibilidad de visitar por separado la zona que estaba destinada a los hombres y la de las mujeres. Se llevan a cabo actividades educativas y en sus salones se pueden celebrar bodas y otros eventos.







Pasar medio día en Kolomenskoye fue lo mejor que podíamos hacer para despedirnos de Moscú antes de seguir nuestro viaje a San Petersburgo.

6 comentarios:

  1. Preciosa la iglesia y todo el parque. Lo recuerdo como un paseo muy relajante. He ido a mirar mis fotos y, curiosamente, tengo fotos de la Iglesia de la Virgen de Kazán, peor no de la Kolomenskoye. eran tiempos del analógico y había que economizar los disparos.
    Precioso el reportaje y, como (casi) siempre, en día soleado!

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Me gusta la apreciación del (casi). Ya has visto que de vez en cuando también nos llueve aunque no fue el caso de Moscú y alrededores donde tuvimos unos días espléndidos.
      En cuanto a las fotos... mira que me costó pasar a cámara digital pero esto de poder disparar a destajo, ahora lo agradezco. Las fotos son, sin duda, mi mejor recuerdo de los viajes.

      Un abrazo

      Eliminar
  2. Un reportaje maravilloso. No conozco esta parte de Moscú. Desgraciadamente sólo hicimos una escala de ida hacia Armenia y tres noches no dan para mucho. Si alguna vez volvemos, no dudaré en visitarlo.
    Un abrazo, Teresa.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Pues si vuelves a Moscñu alguna vez, no te lo pierdas porqué es uno de los lugares más bonitos de las ciudad.

      Un abrazo guapa

      Eliminar
  3. De Rusia solo conozco San Petersburgo, que por cierto me encanto, y a Moscu la tengo para el agno que viene, lo que pasa es que conociendome, ya veremos donde termino. Me ha sorprendido esta entrada, porque la inforacion que solemos tener de la capital rusa nos da una imagen muy diferente.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Pues fíjate que yo pensaba que me gustaría más San Petersburgo y Moscú me fascinó, quizás por sus grandes parques, o quizás porqué me imaginaba la ciudad de otra manera. Seguro que cuando vayas te va a gustar, ya me dirás.

      Saludos

      Eliminar

Nota: solo los miembros de este blog pueden publicar comentarios.