jueves, 14 de abril de 2016

La ciudad vieja de Mostar

Visitar Mostar en Bosnia-Herzegovina y su puente, representa, o al menos lo fue para mí, un buen ejercicio de reflexión. El día 9 de noviembre de 1993, el puente viejo de Mostar (Stari Most) fue destruido por los tanques de las fuerzas armadas croatas (HVO), representando uno de los episodios más simbólicos de la guerra en la ex-Yugoslavia.

Un puente que, durante más de 400 años había unido, no sólo las dos orillas del río Neretva, sino dos culturas, dos pueblos, que habían convivido en armonía durante varias generaciones, los católicos croatas al Oeste del río y los musulmanes bosnios al Este. La orilla oeste prácticamente no se vio afectada durante el sitio que duró once meses, sin embargo, la orilla este quedó muy afectada.


Si su derribo significó un símbolo de guerra, su reconstrucción, que finalizó a principios de 2004, abría una esperanza a la paz. Al año siguiente, en 2005, la UNESCO declaró el puente y la ciudad antigua de Mostar, Patrimonio de la Humanidad.

Pero hoy, casi 23 años después, la ciudad aparentemente unida sigue con las heridas abiertas y las diferentes etnias llevan vidas paralelas. Dos hospitales, escuelas diferentes, redes telefónicas separadas, dos estaciones de autobús… en un lugar donde, antes de la Guerra de Bosnia, sus habitantes se identificaban más con su ciudad que con su origen o su religión. Ahora, cuando acaba el día, cada uno vuelve a su zona.



Y no sólo la ciudad de Mostar, Bosnia-Herzegovina es un país atascado en las secuelas de la guerra y olvidado por la comunidad internacional, con el peligro de Estado Islámico que está intentando aprovechar esta situación fortalecerse en los Balcanes.



En uno o dos días, el visitante no lo percibe. Sarajevo se muestra como una ciudad cosmopolita (ver aquí) y la ciudad vieja de Mostar es un hervidero de actividad, donde cada día multitudes de turistas caminan por sus empedradas calles en dirección al famoso puente, en una excursión que se acostumbra a realizar en un día desde la megaturística ciudad croata de Dubrovnik.



RUTA POR MOSTAR

Lo que tenía más interés para nosotros era visitar la ciudad antigua, los barrios que se desarrollaron a ambas orillas del puente viejo bajo el Imperio otomano.
Allá vamos! Si llegamos a Mostar en coche, una buena zona para aparcar es por los alrededores del Parque Zrinjevac.


ŠPANSKI TRG Y ALREDEDORES

Si caminamos en dirección a la Španski Trg (Plaza de España), seguro que nos llamará la atención un gran edificio de color anaranjado. Es el GIMNASIO (GIMNAZIJA MOSTAR), pero no entendido como un lugar donde ir a hacer deporte, sino lo que vendría a ser para nosotros un Instituto de Educación Secundaria. Con el nombre de gimnasio se conocen estos centros en varios países europeos que, tras la Reforma Protestante en el siglo XVI, implantaron el mismo sistema educativo. De hecho, es una palabra de origen griego, los cuales usaban el gimnasio como el lugar, no sólo de culto al cuerpo, sino también a la mente, aprendiendo arte y ciencia.

Gimnazija 

Nos encontramos en pleno centro del BARRIO AUSTROHÚNGARO. El Imperio Austrohúngaro gobernó Mostar desde 1878 hasta 1918, acabada la I Guerra Mundial. Igual que en Sarajevo (aquí) se construyeron edificios que embellecieron la ciudad, pero todos o casi todos fueron arrasados durante la guerra. El Gimnazija Mostar, de estilo morisco y ya finalizada su restauración, es uno de los más representativos de la arquitectura de aquella época. Me recordó a la Biblioteca Nacional de Sarajevo (aquí).

No todos los edificios se han restaurado y creo que muchos se dejarán en ruinas como una forma de no olvidar. Nos encontramos junto a línea imaginaria llamada FORMER FRONT LINE, lo que fue la Primera Línea de Fuego y que se traza sobre la avenida principal de la ciudad. Al Este de la línea, la ciudad musulmana, y al Oeste la ciudad croata.



En la misma Plaza de España, veremos en ruinas el Ljubljanska Banka, un gran edificio triangular de cinco pisos correspondiente a esta entidad bancaria. Por cierto, el nombre de la plaza es en agradecimiento a España por la ayuda prestada, tanto durante la guerra como posteriormente en la reconstrucción de la ciudad.

Ruinas del Ljubljanska Banka

Si cruzamos el río por el Puente Musala (o Puente de Tito), veremos otro edificio emblemático en ruinas, el que fue el lujoso Hotel Neretva (1892), construido también en estilo neo morisco durante la época austrohúngara.

Lo que queda del Hotel Neretva


Lo que queda del Hotel Neretva


CIUDAD VIEJA (STARI GRAD)

Tras cruzar el Puente Musala, seguimos por la calle Braće Feljića, la antigua calle comercial, que nos conducirá al barrio antiguo y al famoso puente.

Cruzando el Puente Musala o Puente de Tito

La primera mezquita que encontraremos es la MEZQUITA ROZNAMEDŽI IBRAHIM EFENDI, la única que sobrevivió a los bombardeos. Su madraza se consideraba la más grande y bonita de Mostar, pero en 1940 fue destruida.

Mezquita Roznamedzi Ibrahim Efendi

Seguimos caminando y veremos otro minarete, el de la MEZQUITA KARADOZBEG del siglo XVI pero fue completamente arrasada y ha sido reconstruida. Se trata de la mezquita más importante de la ciudad y su antigua madraza de cuatro cúpulas se utiliza como clínica. En los jardines que rodean la mezquita se encuentra un cementerio musulmán y es impactante leer la edad de los fallecidos, casi todos perdieron la vida en 1993, el mismo año que mi hija llegaba al mundo. Quizás fue debido a este hecho que me emocionara todavía más. El mausoleo de ladrillo rojo corresponde al poeta del Siglo XIX Osman Ðikić.

Mezquita Karadozbeg


Cementerio mulsulmán y mausoleo de Osman Dikic

KUJUNDŽILUK o STARI BAZAR

Continuamos la ruta y entramos de lleno en el barrio otomano. El antiguo bazar está lleno de tiendas de recuerdos y restaurantes que ocupan las antiguas casas turcas. Es la parte más turística de Mostar. Entre la típica artesanía local, como alfombras, stećaks (lápidas medievales) y objetos de cobre y bronce, podremos encontrar innumerables recuerdos de guerra, principalmente llaveros y bolígrafos hechos con balas.




El suelo empedrado representa bonitos dibujos, pero resulta muy incómodo caminar si no se lleva un buen calzado, tenedlo en cuenta si visitáis Mostar.



CASA-MUSEO BIŠĆEVIĆA ĆOŠAK

Se trata de una típica casa otomana de 350 años de antigüedad. Es pequeña pero nos encantó visitarla, especialmente el patio de entrada con su fuente, los naranjos y las tortugas que campan a sus anchas. Las habitaciones del primer piso tienen mucho color, llenas de mesas bajas y cojines para descansar tomando el fresco y con valioso mobiliario y artículos originales de uso corriente.









Siempre paralelos al río y siguiendo la misma calle, nos encontramos con la MEZQUITA KOSKI MEHMED PAŠA (1617) con un bonito patio rodeado de pequeñas tiendas y la fuente de las abluciones. También alberga la escuela coránica y la residencia de los estudiantes.
Se puede subir al minarete y obtener unas bonitas vistas del barrio viejo con el puente.

Mezquita Koski Mehmed Pasha


Mezquita Koski Mehmed Pasha


PUENTE VIEJO O STARI MOST

Se considera el símbolo de Mostar. Los mostari eran los vigilantes del puente los cuales se alojaban en las torres Halibija y Tara, una en cada extremo y que ahora son museos. Dicho puente era el último lugar para cruzar el río Neretva antes de su desembocadura y los mostari eran los encargados de cobrar los aranceles a los que querían pasar, lo que dio un gran empuje económico a la ciudad cuyo nombre deriva precisamente de los mostari.



En 1468 Mostar quedó bajo dominio de los otomanos quienes la fortificaron en años posteriores (de 1520 a 1566) y bajo las órdenes del sultán Suleimán el Magnífico, el viejo puente de madera se sustituyó por uno de piedra (1566). Se trata de un puente de un solo arco que, con sus 28 metros de longitud y 20 metros de altura, en su época representó no sólo un reto de ingeniería sino una maravilla para todo aquel que lo contemplaba. Así lo manifestó el viajero y geógrafo Evliya Çelebi del siglo XVII, nacido en Estambul:

"el puente es como un arco iris volando hacia el cielo, que se extiende desde un acantilado a otro. Yo, un pobre y miserable esclavo de Alá, habiendo pasado por 16 países, nunca vi un puente tan alto. Está tirado de roca en roca tan alto como el cielo".


Tras los bombardeos, la reconstrucción del puente se finalizó en 2004 y es una reproducción prácticamente idéntica del antiguo puente del siglo XVI.

Es tradición que los jóvenes se tiren al río desde la parte más elevada del puente. Cuando hace buen tiempo, algunos chavales en bañador esperan por allí hasta recoger la suficiente propina, la que ellos consideran que merece su salto. Cada año en verano se realiza un concurso de saltos.

Un joven a punto de saltar al río

Las vistas de la ciudad antigua desde la parte central del puente son muy bonitas, y los minaretes blanquecinos destacan sobre el color verde de las aguas del Neretva. Pero no os hagáis ilusiones, es difícil disfrutarlo en soledad, ya que normalmente está abarrotado de gente. Por eso os aconsejo bajar hasta la orilla del río para ver el puente desde otra perspectiva y con más sosiego.

Vista desde el puente con el minarete de la mezquita Koski Mehmed Pasha
A orillas del Neretva

TRAS CRUZAR EL PUENTE... otro puente

La ciudad vieja se extiende hacia la otra orilla del río y seguiremos encontrando agradables cafés, restaurantes y multitud de tiendas en las que venden lo mismo y al mismo precio.
Es agradable descansar bajo el gran árbol de Trg Preživjelih Branioca, una coqueta plaza donde se encuentra un antiguo hammam reconvertido en museo.




Antiguo hammam

Por aquí fluye un afluente del Neretva, el Radobolja que tiene un puente parecido a Stari Most pero en miniatura, el KRIVE MOST o BIG ČUPRIJA. Al contrario de lo que podría parecer, no es una copia de su hermano mayor ya que éste es más antiguo. Se dice que fue una especie de “ensayo” antes de construir el puente STARI MOST.


Puente Krive Most

Puente Krive Most

Esta zona es bastante más tranquila y tiene rincones muy pintorescos.

Otro rincón de Stari Grad
Radobolja, pequeño afluente del Neretva

DATOS PRÁCTICOS:

Moneda: La moneda de Bosnia Herzegovina es el marco convertible (KM o BAM). Redondeando, 1KM equivale a unos 2€ pero si sólo vais a Mostar no merece la pena cambiar porqué aceptan € en todas partes.

Conducir en Bosnia: Hay que llevar la carta verde y el carnet de conducir internacional. No sé si en todos los puestos fronterizos los solicitan, pero a nosotros nos pidieron esta documentación las dos veces, tanto cuando entramos a Bosnia desde Croacia como cuando entramos de nuevo a Bosnia desde Montenegro.

El estado de las carreteras es bastante peor que en sus países vecinos aunque los 20 últimos kilómetros antes de llegar a Mostar, el asfalto está en mejores condiciones.



Comer en Mostar:

Los restaurantes junto al río y con vistas al puente, son los que tienen más encanto, pero también los más caros. En casi todos se ofrece el menú balcánico en base a carne y quesos. Como en el resto del país, es típico comer el ćevapi (se pronuncia chevapi). Son unas pequeñas salchichas servidas con pan y una salsa cremosa que se llama kajmak.
También están deliciosos los zumos naturales y son populares entre la población, los higos y las granadas. Sus dulces se elaboran con mucha miel, la cual se produce en toda Herzegovina.


10 comentarios:

  1. Hola, molt interessant aquest passeig per Mostar. Una autèntica llàstima tot el mal que fan les guerres

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Doncs sí Dani, els danys als edificis i monuments saben molt de greu però el pitjor és el dany i les ferides dels milers de persones.

      Una abraçada

      Eliminar
  2. Estuvimos allí hace un montón de años y me alegra observar como poco a poco las cosas van volviendo a su cauce. Aunque algunos edificios se mantienen en ruinas es evidente que el trabajo realizado ha sido importante porque la ciudad luce bastante más que cuando la visitamos. El color de la Gimnazija, por ejemplo, era impensable hace 10 años. Lo que no ha cambiado es el color verde del Neretva. Menuda preciosidad. El Stari Bazar me recuerda al de Kruja en Albania o al de Skopje, en Macedonia. Producto, sin duda, de la herencia otomana.
    Que tengas muy buena semana, M.Teresa!

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. A nosotros también nos recordó la ciudad antigua de Skopje, aunque aquella conserva bastante más de su pasado otomano. En cuanto a Albania, espero conocer el país algún día.

      Un abrazo

      Eliminar
  3. El puente ha salido mil veces en televisión, pero de todo lo demás no sabemos nada. Como de costumbre, nos ofrecen apenas la superficie de las cosas. Menos mal que estás tú para arreglarlo. Impresiona ver esos edificios en ruinas, testigos de una guerra cruenta e inexplicable. Por desgracia, las heridas, tardarán en cicatrizar.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Jajajaja, sólo es una visión parcial de Stari Grad, desde mi punto de vista, o lo que más me llamó la atención. De todas formas, muchas gracias por tu comentario.

      Eliminar
  4. Deu impressiona veure les destrosses d'una guerra tan dura com la que van passar aquella pobra gent. Fan bé de deixar testimoni de què va passar, amb edificis malmesos per les bombes. Sor que el pas del temps suavitza les ferides i poden viure amb pau les visites dels turistes que van a contemplar les meravelles del seu poble. El reportatge molt interessant amb fotos molt maques com sempre.

    Una abraçada.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Per les persones amb un mínim de sensibilitat, aquests llocs impressionen, entristeixen i provoquen que et plantegis i qüestionis moltes coses. Tant a Mostar, però especialment a Sarajevo vaig tenir aquests sentiments.

      Una abraçada

      Eliminar
  5. Por tus fotos parece que estabais solos... ¡Madre mía! ¡Que lujo! Porque a mi me sorprendió muchísimo la cantidad de gente que había por la ciudad cuando nosotras la visitamos.
    Me has descubierto algún lugar que se nos quedó pendiente, como el puente a pequeña escala, jejeje
    Un saludo :)

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Cuando estuvimos nosotros había bastante gente pero, ni mucho menos, la que encontramos en Dubrovnik o Split, paradas de cruceros. De momento, por el río Neretva no navegan los cruceros ;)

      Un abrazo

      Eliminar

Nota: solo los miembros de este blog pueden publicar comentarios.