martes, 22 de septiembre de 2015

Una ruta por Turín

Aprovechamos cualquier ocasión para ir conociendo ese país que enamora, despacio, sin prisas, para no embriagarnos con tanta belleza. Belleza en sus ciudades y en sus paisajes, porqué Italia lo tiene absolutamente todo.
En esta ocasión hemos visitado Turín y una parte del Valle de Aosta del que ya escribiré otro día porqué merece capítulo aparte.
Si Turín estuviera en otro lugar del mundo que no fuera Italia, seguramente sería una ciudad mucho más visitada. Eclipsada por Roma, Venecia, Florencia o incluso por Nápoles y Milán, no entra en los planes de demasiados viajeros que suelen pasar de largo. Quizás influya también el hecho de que al ser una ciudad muy industrializada nos hayamos creado una falsa imagen.
Situada en el Norte de Italia, es la cuarta ciudad del país después de Roma, Milán y Nápoles.
Es la capital de la región del Piamonte, cuyo significado es "a los pies de las montañas". Los Alpes se encuentran a pocos kilómetros de la ciudad,  un buen refugio para los turineses que quieren escapar el fin de semana.
El símbolo de la ciudad de Torino es el toro aunque, curiosamente, el nombre no proviene de ese vocablo latino sino de la raíz celta tauro que significa monte.

El toro, símbolo de la ciudad de Torino

BREVE RECORRIDO POR SU HISTORIA


Históricamente y culturalmente es una de las ciudades más ricas de Italia.
En el siglo XV pasó a ser capital del Piamonte y en 1563 tras un período de ocupación francesa de 26 años (de 1536 a 1562) la recuperaron los Duques de Saboya.
Los miembros de la dinastía de los Saboya actuaron como mecenas de pintores, arquitectos y poetas, de tal manera que durante los siglos XVI y XVII embellecieron la ciudad con palacios, plazas y amplias avenidas, dejando un legado renacentista y, sobretodo barroco, muy extenso.

Palacio Real. Piazza del Castello


Vista desde la Mole Antonelliana

En el siglo XIX los Saboya propulsaron la unificación de Italia, conocida como il Risorgimento. Fue un proceso largo y para nada fácil pero se considera que su inicio fue en 1815 con el Congreso de Viena y acabó en 1871. Los principales artífices de aquella compleja unificación fueron el rey Víctor Manuel II de Saboya, su ministro Camile Cavour y Giuseppe Garibaldi, un patriota liberal.
Turín fue la primera capital del país unificado, aunque por un breve período de tiempo, de 1861 a 1865, pasando después la capitalidad a Florencia y posteriormente a Roma. 
Tras la Segunda Guerra Mundial empezó su gran desarrollo industrial que junto con Milán actúa como motor económico del país.

Piazza San Carlo

QUÉ VER EN TURÍN 

El centro de Turín es bastante compacto, ideal para recorrer a pie e ir descubriendo sus plazas, monumentos y rincones.
Muchas de sus calles son porticadas, tiene nada menos que 18 kilómetros de pórticos de los cuales 12.5 están conectados. Es una ciudad ideal para pasear incluso en días lluviosos ya que bajo los pórticos encontraremos desde tiendas de marcas caras hasta los locales de las típicas franquicias. Sin embargo, lo que más me ha gustado ha sido comprobar que se conservan tantos establecimientos originales. Así pues, veremos muchos cafés y pastelerías, farmacias, librerías … con unas fachadas de siglos pasados que le dan un aire retro encantador. 

 
Via Po




Via Po

Por otro lado, como ciudad donde residieron durante décadas diferentes generaciones de los Saboya, es una ciudad muy monumental. Sus calles y plazas están diseñadas a lo grande en todos los aspectos, quizás lo que encontré en falta fueron pequeñas plazoletas acogedoras que, aunque las hay, no abundan como en otras ciudades italianas.

Es interesante caminarla de día pero también de noche. Cuando las tiendas cierran y la ciudad se ilumina, pasear se convierte en un placer.

Castello

Mole Antonelliana

Como en cualquier ciudad hay infinidad de posibilidades para pasar varios días, pero en una primera visita a Turín, un ejemplo de ruta podría ser el que os propongo:


PORTA NUOVA:

El mejor lugar para empezar la ruta es en PORTA NUOVA. Es la principal estación de tren de la ciudad, situada en el Corso Vittorio Emanuele II. Aunque su construcción es de 1861, se amplió considerablemente para la Exposición Universal de 1911. Está en obras de restauración por lo que no pudimos apreciar su fachada.
De Puorta Nuova sale la VIA ROMA que nos conducirá a dos de las plazas más importantes de Turín: Piazza San Carlo y Piazza del Castello.

VIA ROMA:  

Es una larga, ancha y recta calle porticada que acoge la mayoría de las tiendas de marcas caras de ropa, zapatos y bolsos. Su proyecto inicial es del siglo XVII pero se renovó en los años 30.
Al fondo destacan las iglesias gemelas de la Piazza San Carlo, una imagen muy bella especialmente con las iluminaciones de noche.

Via Roma

PIAZZA SAN CARLO:

Es una plaza porticada muy elegante. Ha tenido diferentes nombres a lo largo de la historia, Piazza Reale o Place Napoléon durante los años de ocupación francesa. Rodeada de palacios como el Palazzo Isnardi di Caraglio o el Palazzo Saluzzo di Cardè, bajo sus pórticos encontramos algunas tiendas exclusivas y cafés.
Justo delante del Café Torino se encuentra el famoso toro que según la tradición hay que pisar para tener suerte.

Piazza San Carlo

Piazza San Carlo

En el centro, el monumento de estatua ecuestre dedicada a Emanuele Filiberto.
Lo más destacado son las iglesias gemelas a ambos lados de la Via Roma. La que queda a la derecha es la de San Carlos Borromeo y la de la izquierda la de Santa CristinaEsta última tiene una rica fachada, obra de Filippo Juvarra, y está dedicada a la reina María Cristina de Francia. El arquitecto Ferdinando Caronesi se inspiró en ella para proyectar la otra iglesia, aunque con un exterior más simple.

DATO CURIOSO: La iglesia de Santa Cristina estaba destinada sólo a las familias ricas de la ciudad, mientras que los siervos acudían a la de San Carlos. 

Iglesias gemelas en Piazza San Carlo

Iglesias de San Carlos (derecha) y Santa Cristina (izquierda). Piazza San Carlo

Si seguimos por la Via Roma llegaremos a la Piazza Castello pero nos desviamos antes de llegar para ir a visitar el Museo Egipcio.
Antes de llegar al Museo seguro que os llama la atención la fachada de la Iglesia de San Felipe Neri cuyo interior impresiona por su única nave cubierta por una gran bóveda. Justo enfrente, el Palazzo Asinari di San Marzano

Iglesia San Felipe Neri

Iglesia San Felipe Neri

Iglesia San Felipe Neri

MUSEO EGIPCIO:

Se encuentra en el Collegio dei Nobili, que además de la sede del Museo Egipcio, acoge también la Galería Sabauda y Academia de la Ciencia.
Es el segundo museo egipcio más importante del mundo tras el del Cairo. Por lo que había leído, ya esperaba que nos resultase interesante, pero me gustó tanto que creo que sólo la visita a este museo justifica un viaje a Turín. Es excelente, ni más ni menos. El edificio ha sido restaurado recientemente y es una preciosidad, tanto por el abundante material como por la forma como está expuesto.  Un museo moderno, ilustrativo, ideado con criterio, pensado para el placer de los visitantes, como deberían ser todos los museos al fin y al cabo. Las piezas limpias, bien cuidadas, una iluminación y  temperatura adecuadas en cada sala que hacen disfrutarlo al máximo. Hago especial énfasis en estos aspectos porqué hace poco visité por segunda vez el museo de El Cairo y es todo lo contrario.






Está muy enfocado al tema de la muerte y todo lo que la rodea, tan importante para la cultura egipcia.  
La fiebre por la egiptología en Turín empezó con los Saboya. Sus raíces hay que buscarlas en Bernardino Drovetti, un piamontés que fue cónsul general de Francia en Egipto y posteriormente consejero de confianza de Mohamed Ali durante 20 años. Se hizo con una colección de más de 8000 piezas, que en 1824 vendió por 400.000 francos al rey Carlo Felice de Cerdeña quién trasladó la colección “Drovettiana” a Turín.   







Llegó a tener tanta importancia que el mismo Champollion (el arqueólogo que descifró los jeroglíficos gracias a la traducción de la Piedra Roseta) afirmaba que para él, el camino entre Tebas y Menfis pasaba por Turín.
La entrada cuesta 13€ que incluye el audio guía en distintos idiomas. Pienso que es la primera vez que un audio guía no me aburre. Da la información necesaria sobre las piezas más importantes con la posibilidad de ampliarla si a uno le interesa el tema.




Como podéis imaginar por lo que cuento, dedicamos al museo egipcio mucho más rato del que teníamos previsto, pero mereció realmente la pena cada minuto que pasamos allá dentro.
Saliendo del Museo, a pocos pasos, llegamos a la Piazza Carignano.

PIAZZA CARIGNANO:

Lleva el nombre del gran edificio, el PALAZZO CARIGNANO, actualmente sede del Museo del Risorgimento italiano. El edificio tiene una espléndida fachada curvilínea obra de Guarini y es un símbolo del barroco de la ciudad. Fue la primera sede del Parlamento italiano (1860 – 1865). El museo explica la historia de la unificación de Italia y se puede ver el despacho del ministro Cavour así como muchos documentos de Garibaldi.
La estatua central es un homenaje a Vicenzo Gioberti, patriota y filósofo italiano, el primer presidente de la Cámara de los Diputados del Reino de Cerdeña.      
En la plaza se encuentra también el Teatro Carignano.

Palazzo Carignano

Piazza Carignano


UNA SUGERENCIA: Es un buen lugar para cenar. Plaza pequeña, acogedora, en un ambiente magnífico y siempre con alguna animación callejera.
Para presupuestos sobrados, aquí está probablemente el mejor restaurante de la ciudad, el Ristorante del Cambio (de 1757), con una estrella Michelin.
Otro lugar más modesto pero suficiente para probar la cocina piamontesa es el Ristorante La Fila. 
Si os apetece un helado, en esta plaza está la histórica Gelateria Pepino (1884).

Palazzo Carignano. Museo del Risorgimento

PIAZZA CASTELLO:

A cuatro pasos de la Piazza Carignano ya encontramos la Plaza del Castillo, una plaza proyectada por los Saboya para demostrar su poder. Cuando Turín se estableció como la capital del Ducado de Saboya en 1562, el duque Emanuele Filiberto hizo construir y remodelar una serie de palacios conocidos como las Residencias Sabaudas las cuales se encuentran en la lista de Patrimonio de la Humanidad de la Unesco desde 1997. En la Piazza Castello, destacan el Palacio Real y el Palacio Madama.
Se trata de otra plaza porticada a excepción de la parte que ocupa el palacio real y un pequeño trozo de la iglesia de San Lorenzo. Bajo los pórticos se establecía mercado antiguamente.

Piazza Castello con el Palazzo Madama a la izquierda y la Torre Littoria

El PALAZZO MADAMA ha sufrido muchas modificaciones a lo largo de los años. En el lugar exacto que ocupa había la Porta Decumana, entrada a la antigua ciudad romana, Augusta Taurinorum. Posteriormente castillo (s.XIII) y palacio en la Edad Media y ya en el siglo XVII, palacio real de los Saboya gracias a la reina María Cristina de Francia, la madre de Carlo Emanuele II, la “madama”.
Lo podríamos llamar el edificio de las dos caras ya que la fachada que da a la Plaza del Castillo es de estilo barroco (1718) mientras que la parte posterior presenta la estructura del castillo medieval, en la que destacan sus dos torres cilíndricas.
Actualmente es la sede del Museo Cívico de Arte Antiguo.

Palazzo Madama. Piazza Castello

Palazzo Madama

Castello desde la terraza de la Mole Antonelliana


El PALAZZO REALE es una mezcla de estilos barroco, rococó y neoclásico. Fue la residencia oficial de los Saboya durante tres siglos, hasta la proclamación de la República en 1946. Junto al palacio se halla la Iglesia de San Lorenzo (en restauración), capilla real de los Saboya.

Las Residencias Sabaudas no se limitan a estos dos palacios sino que incluyen 22 edificios en la ciudad de Turín y alrededores.

Palazzo Reale. Piazza Castello

Palazzo Reale. Piazza Castello

Seguro que no os pasa inadvertido un horrible rascacielos que desentona afeando la monumental plaza. Se trata de la Torre Littoria, el edificio más alto de Turín y conocido con diferentes apodos por los turineses, como “el dedo del Duce” refiriéndose a Mussolini, “el puñetazo en el ojo”, “la torre arrogante” o “il telefonino”. Sus plantas están ocupadas por residencias particulares y oficinas. Sin duda, un buen mirador de la ciudad.

PIAZZA DE SAN GIOVANNI:

Al lado de la Plaza del Castillo encontraremos la Piazza de San Giovanni o plaza de la Catedral. Es de estilo renacentista y está dedicada a San Juan Bautista. No es tan bonita, ni de lejos, como las catedrales lombardas, las de algunas ciudades del Véneto o de Emilia Romana, pero es muy conocida porqué conserva la SÍNDONE o Sábana Santa que, según la tradición, es la tela que envolvió el cuerpo de Cristo después de muerto. La original capilla que la custodia es del siglo XVII y en la parte superior se encuentra el palco real. La tela no es visible, se expone tan sólo en casos muy especiales.

Piazza San Giovanni. Catedral

Capilla de la Síndone y palco real. Catedral de San Giovanni

VIA PALAZZO DE LA CITÁ:

Seguimos esta calle porticada hasta la plaza donde se encuentra el magnífico edificio del Ayuntamiento. En el centro de la plaza, el monumento dedicado a Amadeo VI de Saboya y en la fachada del palazzo municipale otros dos Saboya, Carlo Alberto y Vittorio Emanuele II.

Continuamos por la VIA MILANO hasta la gran Plaza de la República.

Ayuntamiento

Estatua dedicada a Amadeo I de Saboya

PIAZZA DE LA REPUBLICA:

Como en todas las ciudades italianas no falta una plaza dedicada a la República. Aquí se encuentra el mercado di Porta Palazzo. Encontramos gran parte de la plaza ocupada por un mercado de productos frescos (no sé si es diario). Me pareció una zona bastante caótica y sin demasiado encanto.

Piazza de la Republica y mercado

Mercado en Piazza de la Republica

VIA GARIBALDI:

Es una larga calle peatonal de más de un kilómetro que parte de la Plaza del Castillo (frente al Palazzo Madama) hasta  la Piazza Statuto. Se trata de la calle peatonal más larga de Europa aunque esto me suena que lo he escuchado en alguna otra ciudad.
Es básicamente una calle comercial y con muchos restaurantes con mesas en la calle. Lugar ideal para sentarse en cualquiera de ellos a comer o a tomar algo, por ejemplo un aperitivo con un vermut, costumbre muy arraigada entre los turineses.
De la Via Garibaldi cruzamos de nuevo la Piazza Castello para dirigirnos a la VIA PO, en dirección al río.

Via Garibaldi

VIA PO:

Es la calle ideal para el paseo. A diferencia de la Via Roma que encontré bastante insípida y descafeinada, la Via Po está llena de vida. Bajo sus pórticos se venden antigüedades, libros y entre sus tiendas y cafés históricos, encontramos verdaderas joyas.
Originalmente era un barrio de gente humilde, era la Via della Calce haciendo referencia a la cal que llegaba al puerto y se transportaba por el río. Carlo Emanuele II la hizo ampliar en el siglo XVII y se transformó en una magnífica avenida, la más ancha de la ciudad en aquella época, conocida como la “regina viarium”. Los Saboya paseaban bajo los pórticos de la izquierda (mirando de cara al río) mientras que el lado derecho era para la plebe.

Via Po vista desde la Piazza Vittorio Veneto

Via Po vista desde la Piazza del Castello

Via Po

A lo largo de la calle, se observan palacios de gran interés como el Palazzo dell’Università (S.XVIII) o el Palazzo degli Stemmi (S. XVIII) que se destinó inicialmente a hospicio de caridad. Los escudos de la fachada corresponden a las familias nobles que lo sufragaron.
Otros edificios de interés que veremos son el Palazzo Chiavarina di Rubiana, el Palazzo Accorsi y las Iglesias de San Francesco da Paola y de la Santíssima Annunziata, ambas del siglo XVII, la primera de ellas construida gracias a un voto de la reina María Cristina de Francia para poder dar un hijo varón a su marido Vittorio Amedeo I.
 
Palazzo dell'Università. Via Po
 
Via Po

La Via Po desemboca en la inmensa Plaza Vittorio Veneto junto al puente Vittorio Emanuele I que cruza el río Po.
Pero antes de seguir hacia la plaza, aproximadamente a la mitad de la Via Po, desviamos a la izquierda por la Via Montebello para visitar la famosa Mole Antonellina.

MOLE ANTONELLIANA:

Es el símbolo de la ciudad de Turín. Se empezó a construir en 1862 como sinagoga pero por cuestión de presupuesto, la comunidad judía no se puso de acuerdo con el arquitecto Alessandro Antonelli (de ahí viene el nombre) y finalmente fue cedido al ayuntamiento.

Mole Antonelliana

Mole Antonelliana

Acoge el Museo del Cine desde el año 2000, pero no es obligado visitarlo para subir a su terraza mirador ya que se pagan las entradas por separado.
El edificio en sí tiene un estilo muy peculiar y su aguja de 167 metros se divisa de varios puntos de la ciudad.
Tenemos que hacer un buen rato de cola para subir con el ascensor panorámico que se eleva  por el centro de la torre a través de los diferentes pisos del museo. Las vistas de 360º son espléndidas y vamos identificando todos los edificios, plazas y palacios. Lástima que esté algo cubierto y no se puedan divisar los Alpes. 

Vista desde la terraza de la Mole Antonelliana

Vista desde la terraza de la Mole Antonelliana

Vista desde la terraza de la Mole Antonelliana

Se organizan unos tours para subir andando los 85 metros hasta la terraza por la escalera que va bajo la superficie de la cúpula. Muy interesante si se quieren conocer las particularidades del edificio.
Seguimos hasta la Plaza Vittorio Veneto.

Vista desde la terraza de la Mole Antonelliana

Vista desde la terraza de la Mole Antonelliana

Vista desde la terraza de la Mole Antonelliana

PIAZZA VITTORIO VENETO:

Al final de la Via Po se abre la plaza Vittorio Veneto que llega hasta el río.
Es una plaza de enormes dimensiones y a pesar de que a su alrededor se encuentran algunas cafeterías, heladerías y restaurantes, carece del atractivo de otras plazas más coquetas. Fue construida entre 1825 y 1830 con mucho ingenio por parte de Giuseppe Frizzi que salvó el desnivel de 7.19 metros que hay entre el puente y la Via Po.

Piazza Vittorio Veneto
  
Café en Vittorio Veneto


Y no, Vittorio Veneto no es el nombre de ningún Saboya aunque lo pueda parecer, sino que se trata de una pequeña ciudad de la región de Véneto cerca de Treviso.
La imagen del puente Vittorio Emanuele y la Iglesia de la Gran Madre di Dio
(S.XIX)  es muy bonita, especialmente de noche.
En la parte alta, en el Monte de los Capuchinos, se encuentra la Iglesia de Santa María al Monte. Desde aquí hay unas bonitas vistas sobre la ciudad pero nos conformamos viéndolas en foto porqué al final no subimos. Queda pendiente para la próxima. 

Iglesia de la Gran Madre di Dio reflejada en el río Po

Monte de los Capuchinos y río Po

LOS MURAZZI Y EL PARCO DEL VALENTINO

Desde el Puente Vittorio Emanuele paseamos por los murazzi hasta el monumental Puente Umberto I junto al Parque del Valentino, la mayor área verde de la ciudad.
Los murazzi hacen referencia a los muros o paredes que hay en la orilla oeste del río Po y que se construyeron en 1830 como protección frente a las inundaciones. Especialmente en verano es un lugar de ambiente y diversión y muchos cantantes han hecho allí sus primeros pinitos. Lógicamente el aspecto actual nada tiene que ver con sus orígenes, ya que es donde se encontraban las curtidurías, lavanderías, molinos y otras actividades que necesitaban abundante agua que conseguían del río. Quedaron abandonados y el lugar fue cayendo en el deterioro más absoluto hasta que en 1990 se llevó a cabo un proceso de recuperación.

Puente Vittorio Emanuele y Iglesia de la Gran Madre di Dio

Paseo del Río Po. Iglesia de Santa María del Monte

Puente Umberto I

En el parque, se encuentra el Castillo del Valentino. Lo compró Emanuele Filiberto en 1564 y pasó de Saboya en Saboya hasta completar la larga restauración en 1660 y fue entonces cuando la “madama” trasladó allí su corte. Actualmente es la sede de la Facultad de Arquitectura.
Desde el Parco del Valentino seguimos por el largo Corso Vittorio Emanuele II hasta llegar al punto de inicio, la Porta Nuova no sin antes desviarnos por la Via San Anselmo para ver la bonita fachada de la Sinagoga.

Parco del Valentino

Sinagoga


ALGUNAS CURIOSIDADES

  • Turín fue la primera capital de Italia y también la ciudad de los últimos reyes italianos.
  • En Turín y sus alrededores se encuentra la sede de numerosas industrias ampliamente conocidas: Ferrero Rocher, Nutella, Kappa, Lavazza, Martini, Cinzano (grupo Campari), Fiat, Lancia, Alfa Romeo, Olivetti o los palitos Grissini, entre muchas otras.
  • Se dice que en Turín se puede encontrar el mejor chocolate de Italia. A finales del siglo XVIII se consiguió la transformación al estado sólido ya que hasta entonces sólo se consumía bebido. El más típico es el Gianduiotto y cada mes de marzo se realiza una feria dedicada al chocolate, el Cioccola To.
  • El vermut se elaboró por primera vez en Turín en 1786.
  • A los aficionados al motor, les interesará saber que en la azotea de la antigua fábrica de FIAT hay una pista de pruebas.
  • Es la capital del esoterismo y la magia. Según los aficionados a esta ciencia, Turín tiene muchos puntos de energía positiva y negativa, entre ellos, la Iglesia Gran Madre de Dio. Respecto a esta iglesia, se dice también que es donde se custodia el Santo Grial (otro de los tantos escondites del santo cáliz)
  • Bajo el puente Vittorio Emanuele II los franceses escondieron 88 monedas de oro y un metro de plata junto con varias medallas conmemorativas. Fue Napoleón quien construyó el puente para la ciudad en 1807 que entonces se llamó Ponte Napoleone. Colocaron todo ese material como símbolo de intemporalidad. ¿Todavía seguirá allí?.
  • Cada año por San Valentín se celebraba una fiesta en el Parque Valentino en que cada dama llamaba Valentino a su pareja.
  • En 2006 se celebraron las olimpiadas de invierno.
  • El derby entre los dos equipos de futbol locales, la Juventus y el Torino, se conoce también como el derby della mole, haciendo referencia a la Mole Antonelliana, el edificio más emblemático de la ciudad.


6 comentarios:

  1. Un recorrido completísimo, como siempre. No sabía que hubiera tantos kilómetros de galerías porticadas. Lo sabía de Bolonia, que nos encantó, pero no de Turis. El Egipcio, desde luego brutal. Espeo poderlo conocer algún día. Tampoco sabía que no era posible observar la Sábana Santa, una pena. Desde luego, esta ciudad debe ser un muy buen punto de partida para recorrer los Alpes italianos.

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    1. Además de la interesante Turín, la zona tiene mucho por ver y, tal como dices, un buen punto de partida para visitar el Valle de Aosta. Tuvimos menos tiempo del que nos hubiera gustado pero pensamos repetir.

      Un abrazo

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  2. Me has convencido y la incluiré para alguna Semana Santa que tenga libre o para algún puente. Tengo que ver cuánto se tarda en tren desde Suiza. Conozco el Valle de Aosta, pero no Turín. Le tenía ganas desde hace tiempo, eso sí.

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    1. Tú lo tienes bien desde Suiza, ideal para un puente largo. Anímate, es una ciudad muy agradable.

      Saludos

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  3. Hola M. Teresa, me voy a Turin la semana que viene y te agradezco mucho esta guía de viaje, tengo algunas preguntas que quizás puedas responder, utilizaste la Piamonte Torino Card?

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    1. Hola!
      Pues no, no compramos la Piamonte Torino Card. Personalmente no soy demasiado amiga de comprar ese tipo de tarjetas porqué siempre (bueno, a excepción de Copenhague) que he echado cuentas tampoco me ahorro demasiado. De todas formas, es fácil calcular si te sale a cuenta, si incluye los lugares que tienes previsto visitar y te parece interesante pues lo veo perfecto.

      Pásalo muy bien en Turín. Un saludo

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