jueves, 10 de septiembre de 2015

Belgrado, entre el Danubio y el Sava

Belgrado no es una de las capitales más bonitas de Europa, ni tan siquiera la ciudad más bonita de Serbia según nuestra opinión, ya que nos decantamos por Novi Sad, la segunda más grande del país. Sin embargo, ello no significa que no merezca la pena dedicar unos días a la que fue capital de la gran Yugoslavia de Tito, hoy capital de  Serbia.
De la época socialista conserva muchos edificios, algunos de ellos sin demasiado atractivo, pero otros lucen preciosos, recién restaurados.
No es una ciudad que atraiga demasiado turismo internacional y es una de las capitales europeas menos conocidas, pero pienso que es una joya en bruto por explotar. Se están haciendo esfuerzos para promocionarla y el trabajo empieza a dar sus frutos. Destaca su amplia oferta cultural, es una ciudad muy viva y la animación está asegurada. Tiene una población de 1.7 millones de habitantes y prácticamente una tercera parte de los serbios trabajan en Belgrado.
Se asienta en la confluencia de dos grandes ríos, el Sava y el Danubio y desde siempre ha sido un importante centro de comunicación entre oriente y occidente.








Su historia es muy convulsa, una historia de conquistas, destrucciones y reconstrucciones. Según la Enciclopedia Británica es la ciudad del mundo que más veces ha sido derruida y reconstruida, nada menos que 40 veces.

Es una de las ciudades más antiguas de Europa, fueron los celtas quienes la fundaron en el siglo III aC pero se han hallado restos arqueológicos que corresponden a 5000 años antes de Cristo y han ido dejando huella varias civilizaciones, entre ellos, los romanos, bizantinos, eslavos, húngaros y también los otomanos.




A lo largo del tiempo se le han dado distintos nombres, el actual, Beograd (Ciudad Blanca) es de origen eslavo y se menciona por primera vez en el año 878. Anteriormente se había conocido como Singidun, Singidunum, Alba Graeca, Alba Bulgarica, Castelbianco o Veligradi, entre otros.
En 1403 se convirtió en capital de Serbia y en 1918 pasó a ser la capital del Reino de Serbia, Croacia y Eslovenia. En 1929, se nombró capital de Yugoslavia y tras la Segunda Guerra Mundial fue la capital de la Yugoslavia socialista. Tras la Guerra de los Balcanes y la desmembración de Yugoslavia, en 2006 Belgrado pasó nuevamente a capitalizar el Estado de Serbia.








Nuestro interés se centraba básicamente en visitar la Fortaleza y Stari Grad o ciudad vieja pero también en recorrer las calles y plazas más céntricas, donde se concentran los mejores edificios de distintas épocas, así como algunos lugares más apartados como la gran catedral ortodoxa aún en construcción y el mausoleo del mariscal Tito.


Fortaleza de Kalemegdan

Tapa de alcantarilla en la fortaleza de Kalemegdan

En nuestro caso sólo estuvimos un par de días pero si se dispone de más tiempo se puede aprovechar para visitar alguno de sus importantes museos o, si el tiempo acompaña (no fue nuestro caso) ir a divertirse a la isla Ada Ciganlija (ada en serbio significa isla). Esta isla natural del río Sava se unió a la ciudad en 1967 y desde entonces se ha convertido en un gran espacio de relax y diversión para los belgradenses, donde disfrutan incluso de una playa. 

Empezamos nuestra ruta en lo que se considera el centro de Belgrado, la PLAZA TERAZIJE, delante del HOTEL MOSKVA, un bello ejemplo de estilo Art Nouveau construido en 1906 y que, recién renovado, sigue representando un icono para la ciudad.
Terazije significa balanza y se conoce con este nombre para recordar el lugar donde los comerciantes pesaban sus mercancías antes de ponerlas a la venta.


Hotel Moskva (Moscú) en la plaza Terazije

Seguimos por la calle peatonal Knez Mihailova y a pocos metros llegamos a la gran PLAZA DE LA REPUBLIKA, la principal de la ciudad y lugar de celebraciones y protestas a lo largo de los años. Se trata de la típica plaza con grandes edificios y estatua ecuestre de algún líder nacional, en este caso, del Príncipe Mihailo III Obrenovic, quien expulsó a los turcos de Serbia. Detrás de la estatua y cubierto por andamios, se esconde el Museo Nacional que contiene valioso material arqueológico y artístico. El edificio más antiguo de la plaza es el Teatro Nacional, construido en 1869 a semejanza de La Scala de Milán aunque el aspecto actual es muy distinto al original.
La mayoría de edificios de esta plaza, como del resto de la ciudad, fueron dañados durante los bombardeos de la II Guerra Mundial y han sido reconstruidos. Una plaza que me dejó bastante indiferente, supongo que con la fachada del museo al descubierto, la imagen cambia mucho.


Plaza de la Republika y estatua del Príncipe Mihailo

Teatro Nacional en la plaza de la Republika

Seguimos por la calle peatonal KNEZA MIHAILA – también dedicada al príncipe Mihailo - que une la Plaza Republika con la Fortaleza Kalemegdan.
Podríamos decir que es “la calle” de Belgrado. La calle comercial por excelencia, la más elegante, la más animada. Es una calle peatonal, ancha, con bonitos escaparates, puestos de flores, artesanía, pintores, artistas callejeros y con varios edificios de interés construidos en el siglo XIX, durante la época austrohúngara. 


Kneza Mihaila

Kneza Mihaila

Kneza MIhaila

Kneza Mihaila

Kneza Mihaila

Poco antes de llegar a la fortaleza, desviamos a la izquierda por la calle Kralja Petra hasta encontrar la CATEDRAL ORTODOXA DE SAN MIGUEL (cobran entrada, 120  dinares serbios). El interior no es espectacular, lo que tiene más interés es su rico iconostasio, pero por 1€ aproximado que cobran no hay que pensárselo demasiado. Lo más bonito es su torre verde y dorada que se puede ver desde diferentes puntos de la ciudad.
La interior iglesia que había en el lugar fue destruida por los turcos a principios del siglo XVIII y la actual catedral con los elementos barrocos que la caracterizan, es de mitad del siglo XIX aunque, como la misma ciudad, ha sido demolida y levantada en varias ocasiones.
Para los fieles de la iglesia ortodoxa serbia tiene una gran importancia ya que su tesoro conserva las reliquias de un rey serbio y es donde se encuentran enterrados algunos personajes importantes de la cultura serbis.
Los habitantes de Belgrado la conocen como Saborna crkva, simplemente “la catedral”.

Enfrente de la catedral, veremos un gran edificio, se trata del Patriarcado de la Iglesia Ortodoxa.


Torre de la Catedral de San Miguel desde la Fortaleza

Ya nos encontramos muy cerca de la FORTALEZA DE KALEMEGDAN, la cual está situada sobre una colina de 125.5 metros, suficientes para obtener una buena panorámica. Es el lugar más emblemático de Belgrado pero como está lloviendo con ganas, hacemos una visita rápida para volver con más calma el día siguiente.
Es un lugar ideal para pasear y dedicar unas cuantas horas ya que hay varias cosas interesantes.


Jardines de Kalemegdan

Fortaleza de Kalemegdan

Se trata de la antigua ciudadela rodeada por una gran área ajardinada, el PARQUE KALEMEGDAN. Aquí fue donde se asentaron los celtas en el siglo III aC y posteriormente fue campamento romano. Durante siglos, la población de Belgrado vivió dentro de las murallas de esta fortaleza aunque tal como se nos muestra actualmente correspondería a las modificaciones del siglo XVII.


Fortaleza de Kalemegdan

Fortaleza de Kalemegdan

Podremos ver los restos de la antigua fortificación con sus diferentes puertas de entrada, la torre del reloj, la elevada columna de 14 metros conocida como Pobednik (o La Victoria), símbolo de la ciudad y que conmemora, como no, las victorias de serbia contra el Imperio Otomano y contra el Imperio Austro-Húngaro, varias esculturas repartidas por sus jardines, el zoo y el Museo de Historia Natural además del Museo Militar con una gran exposición de armamento.


Fortaleza de Kalemegdan
Museo Militar

Columna Pobednik. Fortaleza de Kalemegdan

Torre del reloj. Fortaleza de Kalemegdan

Sin embargo, lo que más me gustó de Kalemegdan fueron sus vistas sobre la confluencia de los ríos Danubio y Sava, con sus puentes e islas, un lugar privilegiado.




Confluencia de los ríos Sava y Danubio a los pies de la Fortaleza

Otro lugar imprescindible en cualquier visita turística de Belgrado es SKADARLIJA, un barrio muy pintoresco y atractivo tanto para los turistas sino también para los ciudadanos de Belgrado. Skardarlija es una bonita calle adoquinada, llena de pequeñas tabernas o kafanas con encanto, murales en las paredes, galerías de arte, puestos de artesanía (que nos encontramos vacíos por el mal tiempo).


Skadarlija

Skadarlija

A pesar de la lluvia le encontramos mucho encanto, quizás el hecho de estar prácticamente vacío fue una ventaja más que un inconveniente. La cantidad de flores que hay por todas partes y los restaurantes decorados con mucho color, le dan un aire muy alegre a pesar del día gris. Al final de la calle, hay una fuente de madera de estilo otomano. Por su carácter algo bohemio se suele conocer como el Montmartre de Belgrado.


Skadarlija

Skadarlija

Skadarlija


Tomamos la Calle Francuska hasta encontrar la IGLESIA DE SAN ALEXANDER NEVSKI  donde se estaba llevando a cabo una interesante celebración ortodoxa.

Iglesia de San Alexander Nevski

Regresamos al punto de partida, a Terazije y desde allí caminamos en sentido opuesto, por la amplia AVENIDA KRALJA MILANA, donde se encuentran algunos de los edificios más importantes de la ciudad, el antiguo Parlamento, ahora sede de la ASAMBLEA con unas interesantes cariátides y enfrente la residencia oficial del Presidente de la República.


Edificio de la Asamblea

Edificio de la Asamblea en la Kralja Milana

Residencia oficial del Presidente

Edificio de la Asamblea serbia

Cruzando los jardines del Pionirski Park, en la plaza Nikola Pasic se encuentra el edificio del PARLAMENTO trasladado a este emplazamiento en 2006 cuando Serbia pasó a ser la única república del Estado. Unos pasos más allá, la bonita IGLESIA ortodoxa de SAN MARCOS en estilo neo bizantino.


Edificio del Parlamento

Iglesia de San Marcos

Si todavía quedan energías, se puede caminar hasta la CATEDRAL DE SAN SAVA. En algunos lugares leo que se trata de la iglesia ortodoxa más grande del mundo, según otras versiones, es la segunda. Su exterior me recuerda la Catedral San Alejandro Nevski de Sofia pero su interior está inacabado por lo que no tiene demasiado interés, aunque parece ser que su acústica es extraordinaria.


Catedral de San Sava

Catedral de San Sava

Está dedicada a San Sava, el primer arzobispo y fundador de la iglesia ortodoxa serbia. El templo se empezó a construir en 1935 sobre el lugar donde los turcos quemaron sus restos en el año 1595 y se está levantando exclusivamente con donaciones de los fieles.
Ha parado de llover y un sol de última hora de la tarde ilumina su fachada.
Está algo alejada del centro, en el barrio de Vračar, una zona muy tranquila, donde apetece pasear.


Catedral de San Sava

Catedral de San Sava

A unos cinco kilómetros del centro, en el barrio Dedinje, se encuentran las embajadas, algunas mansiones y el mausoleo del mariscal Tito.
Se trata de un complejo de tres edificios y jardines que en su conjunto forman el MUSEO DE LA HISTORIA DE YUGOSLAVIA (MYH) que hace especial énfasis a la era socialista. Consta de tres edificios: El Museo 25 de Mayo, la casa de las Flores y el Museo Antiguo, situados en lo que fue la residencia oficial de Josip Broz Tito.


Museo de la Historia de Yugoslavia

En el Museo Antiguo, podremos ver varios objetos de valor, especialmente los regalos que recibía el mariscal de otros Jefes de Estado o particulares por su cumpleaños.
El edificio del Museo 25 de Mayo es el regalo que la ciudad de Belgrado hizo a Tito en su 70 aniversario (1962). Alberga exposiciones temporales.
En el llamado Jardín de las esculturas, se conservan las esculturas procedentes también de regalos. Se encuentran tres copias idénticas de la estatua más conocida de Tito, el mariscal de pie, cabizbajo, con semblante pensativo. Son obra de Antun Augustincic y se trasladaron al museo tras la desintegración de Yugoslavia. Había unas veinte esculturas iguales repartidas por todo el país.


Josip Broz Tito

El mausoleo en sí mismo está en la llamada Casa de las Flores o Kuća cveća, construida en 1975 como invernadero. Una estancia alegre y con mucha luz natural, algo insólito para un lugar de estas características. En el centro, se encuentra su tumba en mármol blanco y el nombre Josip Broz Tito en letras doradas. Al lado y de menor tamaño, la tumba de su última esposa, Jovanka Broz.


Tumba del mariscal Tito en la Casa de las Flores

Tumbas de Tito y de su última esposa

En los laterales se exhiben muchos recuerdos, como la colección de relevos que se le entregaban cada año por su cumpleaños (desde 1945 hasta 1988) tras una carrera simbólica. En el interior de la antorcha había un mensaje de felicitación de parte de las juventudes yugoslavas. La carrera salía cada año de una de las distintas repúblicas que formaban la República Yugoslava y pasaba por las ciudades más importantes, acabando el día 25 de mayo en el estadio del Partizan de Belgrado (muy cerca del mausoleo). Tras la entrega de la antorcha al mariscal, se celebraba una gran competición atlética.


Muestra de la colección de relevos

También se exponen varias fotos, trajes y libros con notas de pésame.
Es un lugar muy visitado por nostálgicos de la ex República yugoslava. Es interesante leer las notas de pésame (aunque la mayoría están escritas en serbio, algunas están en inglés) para darse cuenta de que no son pocos los que sienten añoranza de aquellos años.

Para acabar de ensalzar su figura, se proyecta un documental al estilo NO-DO, basado en mostrar las grandezas y el carisma de Tito así como las buenas relaciones que mantuvo con los diferentes líderes internacionales.

Se suele decir que existió un sólo yugoslavo, Tito, el único que creyó en el proyecto. El hecho es que, cuando murió Tito, murió también Yugoslavia.


12 comentarios:

  1. Está claro que la ciudad siempre ha tenido importancia a lo largo de la historia... aunque yo poco había leído de ella. Me ha gustado mucho la fortaleza Kalemegdan y las vistas desde ella.
    También me hace mucha gracia el esmero que se pone (en general por el mundo) en las tapas de alcantarillas. En Berlín también pude ver unas muy bonitas...
    Un saludo ;)

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    1. Tal como comento al principio, quizás nos gustó más Novi Sad pero no se puede negar que Belgrado es una gran capital y como tal, tiene infinidad de posibilidades para pasarlo bien. Además encontramos una gente amable, sonriente y dispuesta a ayudar en todo momento, lo que me hizo cambiar el concepto que tenía de los serbios.

      Un abrazo

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  2. Bueno, veo que al final el día se arregló y en Kalemegdan ya lucía el sol. Estoy de acuerdo que es una ciudad para pasear, aunque no tenga monumentos de excepción y que Novi Sad (al que le dediqué un post) es bastante más interesante.
    Veo que San Sava sigue sin terminarse (nosotros estuvimos allí hace un par o tres de años). La zona bohemia de Skadarlija me pareció muy agradable. No se si Baskarija en Sarajevo debe ser así, pero me gustaría comprobarlo. Y lo que no llegamos a conocer es la última morada de Tito. Muy interesante. También me llevé una muy buena impresión de los serbios, que logró vencer una cierta animadversión que de ellos tenía desde los años 90. Y de las serbias, por cierto, aun me llevé mejor impresión...Un abrazo Teresa!

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    1. El primer día que estuvimos en Kalemegdan hacía un tiempo horrible pero el día siguiente amaneció soleado por lo que volvimos a la fortaleza. Como cambia la cosa con solecito. De todas formas, cada vez me preocupa menos eso del tiempo, hay que tomarlo como venga.
      Tal como le contaba a Helena, ese paso por el país también ha cambiado mi concepto sobre los serbios.

      Un abrazo

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  3. No conozco nada de Serbia y hace poco que empecé a pensar que quizás Belgrado sería una buena forma de empezar. Tu entrada me viene pues, como anillo al dedo. Ahora sólo falta encontrar el otro ingrediente, el esquivo tiempo, porque por lo que cuentas, sí que merece la pena una visita.

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    1. El tiempo, el tiempo... cuántas cosas haría yo si tuviera más tiempo. Para empezar, viajar más, claro.

      Un abrazo

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  4. Te veo muy balcánica, yo es una zona que aún tengo plenamente abandonada y que tengo que poner en agenda. Muy buen post, como siempre.
    Saludos viajeros
    El LoBo BoBo

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    1. Tienes razón, balcánica del todo. Me encanta viajar a los países balcánicos, siento que me enriquecen muchísimo. Me quedan pendientes Albania y Kosovo, tengo muchas ganas de viajar a ambos pero no sé cuando podrá ser.

      Un abrazo

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  5. Teresa creo que ya te he comentado que soy un enamorado de los países de la " Europa del Este", las iglesias ortodoxas, sus costumbres, gastronomía , etc. Perderse una tarde por SKADARLIJA tiene que ser un lujo.
    Seguimos en contacto.
    Un abrazo desde Las Palmas

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    1. Para cualquier persona interesada en la historia y cultura en general, es imposible no enamorarse de estos países. En cuanto a la gastronomía, qué te voy a decir! De todas formas, nosotros sólo degustamos sus platos, en vuestro caso, me imagino a Deborah tomando apuntes para hacer las recetas en casa.

      Un abrazo

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  6. mmmm Que divinos los lugares!!!
    y las cosas que explicais!!!
    Te felciito por el blog!
    voy a continuar leyendo!besos

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  7. Hola, no saben si existen pases promocionales para escuelas o instituciones escolares. Si es asi, me gustaria que me puedan dar el teléfono parque warner. Gracias

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