viernes, 17 de abril de 2015

Rabat, la capital del reino alauita


Junto con Marrakech, Fez y Meknes, Rabat es una de las cuatro ciudades imperiales del Reino de Marruecos, aunque bastante menos turística que las tres anteriores.
En 1912 Francia abandonó las capitales tradicionales de Fez y Marrakech para trasladarse a Rabat, y tras su independencia en 1956 siguió ejerciendo de capital política y administrativa, siendo la sede del Gobierno y residencia oficial del Rey.



Río Bou Regreg



Ciudad de Salé frente a Rabat en la orilla opuesta del río

Se trata de una ciudad agradable, con una interesante arquitectura colonial, una kasba preciosa y una medina mucho más tranquila y menos caótica que las de otras ciudades marroquíes.
Fue la primera vez que visitábamos Rabat y resultó una sorpresa, porqué como casi siempre pasa, aquello de lo que poco esperas, acaba sorprendiendo. En Rabat nos sentimos muy a gusto y allí dimos la bienvenida a 2015, sin brindar con cava pero hartándonos de pastelitos morunos de almendra en nuestro acogedor riad.


Kasba de los Oudayas


Río y Salé


Los fenicios y romanos ya se asentaron en ese lugar, junto al estuario del río Oued Bou Regreg, en Sala, donde actualmente se encuentran las ruinas de Chellah. Tras la caída del Imperio Romano, la colonia permaneció en manos de los bereberes quienes posteriormente construyeron una fortaleza-monasterio en el lugar donde se encuentra la kasba. Esta fortaleza-monasterio o ribat, es lo que dio origen al nombre de la actual capital, Rabat.
Con los años, Chellah fue decayendo y ganando importancia Salé que crecía en la orilla opuesta del río.


Medina

En la actualidad, Rabat no es sólo una ciudad de funcionarios y burócratas, sino que es una ciudad muy dinámica, con barrios modernos y con suficientes alicientes como para dedicarle un par de días como mínimo.
No debería dejarse de lado cuando se viaja a Marruecos y así lo consideró también el Comité de la UNESCO que, en julio de 2012 la incluyó en la lista de Patrimonio Mundial y que comprende tanto su medina , kasba y Chellah como la Ville Nouvelle, construida bajo Protectorado francés desde 1912 hasta los años 30.

Hicimos el viaje en tren desde Tánger y tras casi cuatro horas de trayecto llegamos a la estación que se encuentra en ville nouvelle. Nos resultó algo complicado localizar el riad, escondido en una calle dentro del laberinto de la medina, pero siempre se encuentra a alguien dispuesto a echar una mano. 

Dividiría la visita en 5 zonas imprescindibles y si disponemos de más tiempo podemos acercarnos al distrito Mechouar para ver los exteriores del Palacio Real:

Medina, Kasba de los Oudayas, Torre Hassan y Mausoleo de Mohammed V, Chellah, Ville Nouvelle y Palacio Real.

MEDINA

Se encuentra al norte de la ciudad, separada de la ville nouvelle por la Avenida Hassan II.
Al oeste de la medina se levantan los muros de la kasba y está rodeada por la muralla de los almohades del siglo XII edificadas por el sultán Yacoub Al Mansur de más de 5 kilómetros de largo.
No es habitual encontrar una medina tan bien protegida como la de Rabat, lo que ha permitido que llegara a nuestros días tan bien conservada. Fue creada por los moriscos, los andaluces españoles expulsados por Felipe III en el siglo XVII que se refugiaron en Rabat.


No esperemos encontrar una medina de las características de la de Fez, Marrakech o incluso Tetuán, pero como contrapartida conoceremos una medina tradicional donde acuden a comprar los propios rabatís y sin el acoso constante de buscavidas o vendedores a la caza de turistas. Aquí nadie te dice nada, nadie te intenta vender una alfombra o un souvenir, por lo que se puede recorrer con mucha más tranquilidad.


Es fácil de recorrer y sus principales arterias son la Rue Souika que va de norte a sur y la Rue des Consuls, de oeste a este. Ésta última, atraviesa la medina desde la kasba de los Oudayas hasta la Avenida Hassan II. El nombre de la calle es debido a que era aquí donde residían los diplomáticos extranjeros en el siglo XVII y actualmente es una de las más comerciales y preferidas por los turistas, y donde se pueden encontrar mayor número de talleres de artesanos.


Calle de los Cónsules a primera hora, con los negocios aún cerrados


Calle de los Cónsules

En cuanto a la Calle Souika, decir que es el eje principal de la medina, la calle más animada, centro de regateo y donde se puede encontrar de todo. Discurre paralela a la muralla y a partir de cierta altura se convierte en el Zoco as-Sebbat, donde las tiendas de cuero, especialmente las de babuchas multicolores, se suceden una tras otra.
En la entrada de la medina por la Avenida Mohammed V, se encuentra el mercado central donde merece también la pena echar un vistazo. Construido a principios del siglo XX, ofrece una alternativa al zoco tradicional.




Otras calles interesantes son la Calle Sidi Fatah (vestidos y joyería en la primera parte), la misma Avenida Mohammed V que cruza toda la medina y se prolonga hacia la ville nouvelle, la Avenida Chellah o la Calle Sebbaghine (calle de los tintoreros). La Calle Sidi Fatah que lleva el nombre de un santo procedente de Andalucía en el siglo XVII, es donde se encuentran la mayoría de mezquitas, como la Mezquita de Moulay Mekki, con su minarete octogonal y otras que pasan completamente desapercibidas.

Nos iremos encontrando también con las diferentes puertas de la medina, algunas monumentales y ricamente decoradas, otras más sencillas:

Bab Chellah que nos conduce al corazón de la medina y desde donde obtendremos una bonita imagen de la Gran Mezquita que se encuentra en la Calle Chellah con calle Souika.


Bab Chellah

Bab El-Bouiba, cerca del mercado municipal.
Bab El-Had, una de las más monumentales, situada al este.


Bab El-Had


Bab El-Had

Bab El-Alou, otra de las puertas situadas al este de la medina.
Bab El-Bahr, o puerta del mar que sale al oeste, justo delante de la kasba de los Oudayas y una de las más antiguas.

KASBA DE LOS OUDAYAS


Caminamos por la Calle de los Cónsules y salimos por la puerta Bab El-Bahr para encontrarnos con la fortaleza o kasba de los Oudayas
Caminamos por el exterior de su muralla hasta la parte más elevada donde está la puerta Bab Oudaia, construida por los almohades en el siglo XII, muy decorada y debido a que se encontraba alejada del palacio del sultán, se le atribuye una finalidad ceremonial más que defensiva.


Bab Oudaia

La kasba es como un pueblo dentro de la ciudad, básicamente una zona residencial, alguna tiendecita, alguna galería de arte y el resto, tranquilidad.
Desde este emplazamiento, los romanos controlaban la ciudad de Sala Colonia (Chellah) y fueron los almorávides en el siglo X los que edificaron la pequeña fortaleza o ribat del que posteriormente tomó el nombre la ciudad de Rabat.





Aquí es donde se establecieron los musulmanes españoles expulsados en el siglo XVII, muchos de ellos andaluces y principalmente extremeños, de Hornachos, un pueblo de Badajoz. Se dedicaron a hacer de corsarios y hacían la vida imposible a todos los barcos de la Corona que navegaban por las aguas del Atlántico, convirtiéndose en una potencia corsaria reconocida internacionalmente. En 1627 se independizaron del sultán de Marrakech y crearon la república independiente de Salé.
Pero... ¿quiénes eran los Oudayas? Era una tribu del Sahara que fueron expulsados de Fez y ocuparon la kasba en 1833, quedando ya ese nombre hasta la actualidad.




Paseamos por sus calles, algunas de ellas calles estrechas que conducen a ninguna parte, nos enamoraron las casas pintadas de color azul y blanco, algunas magníficas puertas, las macetas de colores, los gatos tumbados al sol y el ritmo de vida tan sosegado.





La calle principal es la Calle Jamaa que va de punta a punta. Es donde encontraremos la Mezquita el-Atiqa, la más antigua de Rabat, construida en el siglo XII y restaurada en el siglo XVIII.


Mezquita El-Atiqa


Cuando llegamos a la gran explanada llamada Plataforma del Semáforo tenemos unas excelentes vistas de la desembocadura del río Bou Regreg, el Atlántico, la ciudad de Salé en la orilla opuesta, el faro y la playa de los Oudayas con el cementerio musulmán.


Desembocadura del río Bou Regreg en el Atlántico


Plataforma del Semáforo y Salé



Faro y cementerio

Otro punto con buenas vistas es el Café Maure, un café con diferentes terrazas donde apetece sentarse en uno de sus bancos de mosaicos y tomar un te a la menta.


Café Maure

Desde el mismo café se accede a los Jardines Andaluces, diseñados por los franceses durante la época colonial en los terrenos de palacio. El palacio lo construyó Moulay Ismail en el siglo XVII y actualmente es el Museo Nacional de Joyería, donde se exponen diferentes piezas de orfebrería de varias épocas, armas y otros objetos tradicionales.

Palacio de Moulay Ismail




Jardines Andaluces


TORRE HASSAN Y 
MAUSOLEO DE MOHAMMED V


Se ubica en el noroeste de la ciudad, un poco lejos de la medina pero se puede ir perfectamente caminando (o en tranvía). Además, la torre se distingue desde lejos y es imposible perderse.
Nosotros fuimos caminando desde la kasba, por el paseo del río.



Torre Hassan

El sultán almohade Yacoub Al Mansur quería construir un proyecto ambicioso que incluía una gran mezquita, pero murió antes de que finalizaran las obras y el minarete se quedó en 44 metros en vez de los 60 que estaban proyectados. En 1755, el gran terremoto de Lisboa afectó a Rabat y destruyó la mezquita, dejando un mar de columnas de mármol blanco y parte de la torre.


Torre Hassan y columnas antigua mezquita





En el interior del mismo recinto amurallado se encuentra el mausoleo de los reyes Mohammed V y Hassan II, abuelo y padre del actual rey. Se trata de un mausoleo con una elaborada decoración y que inspira un gran respeto.
También se encuentra el sarcófago del príncipe Moulay Abdellah, el segundo hijo de Mohammed V. El mausoleo comunica por el sótano con el edificio contiguo, la mezquita Mohammed V.


Mausoleo real


Mausioleo real

Lo mandó construir el rey Hassan II en el mismo lugar donde su padre dirigió la oración del primer viernes tras el exilio, así como el discurso de independencia de Marruecos.
Se puede acceder al recinto por dos puertas, ambas flanqueadas por la guardia montada real que se releva cada dos horas.


Guardia montada


Muralla del recinto de la Torre Hassan y Mausoleo


NECRÓPOLIS DE CHELLAH

A medida que nos acercábamos a las ruinas de Chellah, ya intuíamos que sería una preciosidad, un bombón amurallado al que se accede por una puerta entre dos torres octogonales. Una vez en el interior nos encontramos un lugar lleno de paz, rodeado de campos verdes (incluso con vacas pastando) y lleno de cigüeñas que se han instalado allí de forma permanente. Está todo bien indicado con carteles explicativos en todos los puntos de interés.


Muralla de Chellah

La ciudad romana de Sala Colonia que ocupaba ese lugar se abandonó en 1154 a favor de Salé y se fue dejando hasta el estado ruinoso actual. Con imaginación y la ayuda de las explicaciones podemos ver el foro, el templo de Júpiter o el capitolio. Trozos de columnas cubiertas de anaranjado liquen es lo único que queda de la que fuera una próspera ciudad.


Ruinas de Sala Colonia


Ruinas de Sala Colonia

En el siglo XIV, el sultán benimerin Abou al-Hassan mandó construir una necrópolis sobre la antigua ciudad romana, así como la muralla que la rodea. Allí está la tumba del propio sultán, la de su esposa y las de algunos santones. Desde un mirador se puede observar todo el conjunto donde destaca principalmente el minarete de la mezquita. También se pueden ver los restos de la madraza y de los baños árabes.


Necrópolis


Minarete de la mezquita

En una pequeña balsa de agua conocida como Balsa de las Anguilas, tradicionalmente las mujeres llevan (o llevaban?) huevos cocidos para las anguilas para ser fértiles y tener un buen parto.

VILLE NOUVELLE

Esta es la parte de Rabat Centro, la ciudad nueva que proyectaron y construyeron los franceses entre 1912 y los años 30, durante los años del protectorado.
Esta parte de la ciudad también está incluida dentro del Patrimonio de la UNESCO por representar “ … uno de los proyectos urbanísticos más vastos y ambiciosos realizados en África en el siglo XX y, probablemente, uno de los más completos, abarca el palacio real y conjuntos arquitectónicos administrativos, residenciales y comerciales, así como el Jardin d’Essais, parque y jardín botánico a la vez.”


Avenida Mohammed V

La Avenida Mohammed V es el alma de la ville nouvelle, una larga avenida con dos inacabables filas de palmeras, que nace en la Plaza As Sounna y se prolonga atravesando toda la medina para salir en la Avenida Laalou.
La ciudad nueva forma un gran cuadrado delimitado por la Avenida Mohammed V, la avenida Hassan II, la avenida Chellah y la avenida Moulay Hassan.
Si llegamos a Rabat en tren, bajaremos en la Estación Rabat Ville, en la misma avenida. Mirando hacia la derecha, veremos el elevado minarete de la Mezquita As Sounna, la más grande de la ciudad.


Mezquita As Sounna

No es casualidad que este minarete esté tan milimétricamente centrado en la avenida, sino que fue Hassan II que lo hizo desmontar de su posición original y levantarlo piedra a piedra en el nuevo emplazamiento.


Avenida Mohammed V

Si seguimos la avenida hacia la izquierda, nos dirigiremos a la medina.
Otros edificios significativos son el Parlamento y el edificio de correos (La Poste).


La Poste

La Avenida Mohammed V es un buen lugar para pasear y para observar. Para esto último, lo mejor es sentarse en una de las terrazas de las distintas pastelerías o salones de té y dedicar un rato a la contemplación.
Un lugar irresistible es La Comédie. La tarde del 31 de diciembre era una auténtica locura de colas y más colas en todas las pastelerías. Se acostumbra a celebrar el Fin de Año en familia y en ninguna casa falta el pastel con el Bonne Anée.


Pasteles para celebrar el nuevo año. La Comédie


DISTRITO DE LE MECHOUAR
 Y PALACIO REAL

Le Mechouar es el distrito administrativo. Como capital del país, Rabat concentra muchos despachos oficiales, ministerios, embajadas, cuarteles militares y otros edificios administrativos. No es un barrio bonito para pasear porqué no hay vida, ni tiendas, ni cafeterías ni apenas gente por la calle. La arteria principal es la Avenida Soufara donde está el Palacio Real y la Mezquita Ahl al-Fas.


Mezquita Ahl al-Fas


Mezquita Ahl al-Fas

Para acceder al recinto de palacio, se deben pasar controles policiales donde hay que enseñar el pasaporte. Una vez dentro, todo son largas calles con viviendas de militares y funcionarios. Lo más interesante es la mezquita y madraza Ahl al-Fas. Como era de esperar, del Palacio Real (1864) sólo se puede ver el exterior y los guardias no dejan ni acercarse. Los jardines que lo rodean son enormes pero sin demasiado atractivo. A pesar del nombre, el rey vive en otro palacio a las afueras de Rabat, en Dar Essalem, pero en éste se encuentra su despacho oficial y el del Primer Ministro, así como la sede del Congreso y de otros organismos.  


Palacio Real

Rabat nos sorprendió y nos gustó mucho. La capital de un país que está cambiando y quizás fue aquí donde más lo pudimos apreciar. 

4 comentarios:

  1. Una entrada muy ilustrativa de todo lo que no debemos perdernos en esta cuidad que, por desgracia, apenas conozco. Para nosotros, en aquél viaje de universitarios a la mitad de su carrera, Rabat fue sólo una parada para seguir camino. Mucho ha cambiado en Marruecos desde entonces pero lo mejor permanece. Buen sitio para dar comienzo al año.

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    1. Fue nuestro tercer viaje a Marruecos pero la primera vez que visitamos Rabat y la verdad es que nos sorprendió tal como he comentado. Una ciudad cosmopolita pero que no ha perdido ninguna pizca de su encanto.

      Un saludo

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  2. Precioso recorrido.Para mi, Rabat es más bonita de lo que se le supone. En particular, la zona de la kasba de los Oudayas me parece muy acojedora. Hace ya más de 10 años que visité Marruecos y no me importaria volver.

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    1. La kasba tiene un gran encanto. No sé si siempre estará igual de tranquila, supongo que sí, un lugar para tomarse la vida con calma.

      Un abrazo

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