sábado, 17 de agosto de 2013

Essaouira, una encantadora ciudad marroquí





Hace ya algunos años que estuvimos en Essaouira y no sé por qué hasta hoy no me había decidido a escribir sobre esa ciudad que me encandiló.
Su luz, el mar y especialmente la tranquilidad que se respira y que se agradece aún más si se llega de la efervescente Marrakech, como era nuestro caso. 
Por su relativa proximidad a Marrakech (180km) y la facilidad de llegar en autobús hicimos una excursión de un solo día. Aún así, creo que lo más acertado hubiera sido quedarse a dormir en la ciudad en alguno de los coquetos riads que abundan en la ciudad antigua para poder disfrutarla sin prisas, como se merece.



Entrada a la Medina


Puerto de Essaouira


Su belleza no pasa desapercibida y con razón se la conoce como la Perla del Atlántico, la Bella Durmiente o también la Ciudad de los Vientos, en este caso, debido a las corrientes que soplan durante todo el año y que llenan sus playas de aficionados al surf, windsurf o kitesurf.

Su historia se remonta al siglo VII aC, cuando los fenicios se asentaron en las islas más cercanas a su costa.
Igual que en la mayoría de enclaves costeros, el comercio marítimo la hizo crecer y ganar importancia. Pasaron por allí los griegos, los cartagineses y los romanos dejando una huella de la que apenas queda rastro.
En el siglo XV llegaron los portugueses que la llamaron Mogador. El origen del nombre tiene diferentes versiones: la palabra bereber Amogdul que significa la Bien Guardada, el nombre fenicio Migdol que significaría más o menos lo mismo “pequeña fortaleza” o el nombre del patrón de la ciudad Sidi Mogdul.

Muralla de Essaouira

Una de las puertas de entrada a la Medina
Bonita puerta en la Medina


De la época portuguesa, aunque muy efímera, se conserva el fortín de una de las islas Púrpura. Las islas Púrpura tomaron el nombre del pigmento de ese color que se extraía de los moluscos, lo que atrajo a los fenicios y lo que en época romana le dio fama en todo el vasto Imperio.

A mediados del siglo XVI (1541) los saadíes reconquistaron la ciudad y el comercio marítimo se fue desviando al puerto de Agadir, lo que significó una pérdida progresiva de su importancia.

En el siglo XVIII su suerte vuelve a cambiar ya que el sultán de la dinastía Alaouita Sidi Mohamed Ben Andel-lah, escogió este lugar como alternativa al puerto comercial de Agadir que entonces manejaba el comercio con Europa y se habían declarado en lucha contra él.



La ciudad tal como la vemos hoy en día corresponde a esa época. El sultán mandó construir una nueva ciudad protegida por murallas la cual se conoció con el nombre de As-Sawira significando “la bien trazada”.
El diseño fue encargado al arquitecto francés Théodore Cornut muy influenciado por la arquitectura militar defensiva de su compatriota el ingeniero Vauban el cual diseñó una ciudad de rectas avenidas rodeada de fortificaciones.
Precisamente la UNESCO decidió declarar la Medina de Essaouira Patrimonio de la Humanidad basándose en el criterio de buen ejemplo de ciudad marítima fortificada con una fuerte influencia del modelo europeo trasladado al Norte de África.







La ciudad se convirtió en un nuevo enclave comercial entre Tombuctú y el continente europeo donde la sal, el oro o marfil se cambiaban por productos manufacturados. Se fue llenando de comerciantes, diplomáticos y una comunidad de judíos que ya sabemos que allí donde hay negocio, allí estaban ellos.
En pleno apogeo, hacia 1860, la ciudad se engrandece fuera de los muros.

Su declive definitivo se produjo en la época del protectorado francés (1912) ya que se desvió la actividad portuaria de nuevo a Agadir y también a Tánger y a Casablanca. Los franceses le  devolvieron el nombre de Mogador.
Cuando Marruecos se independiza en 1956 se recupera el nombre de Essaouira.









Actualmente, sus 70.000 habitantes viven de la pesca, de la artesanía y principalmente del turismo. Es evidente que a lo largo de su historia ha sido lugar de acogida de gentes de diferentes partes, culturas y religiones, y ese aire cosmopolita se sigue respirando en sus calles y plazas, donde principalmente europeos han decidido hacer de Essaouira su residencia.

Muchos turistas buscan en Essaouira sus doradas playas o la práctica de deportes náuticos pero a nosotros nos interesaba especialmente visitar lo que se conserva en el interior de sus murallas, descubrir los vestigios de su rico pasado y empaparnos del encanto de sus callejuelas estrechas, paredes blancas, puertas pintadas de azul, talleres de artesanía, plazas y cafés.

Playa de Essaouira

Puesta de sol en Essaouira con la Isla Mogador frente a su costa


Así pues, dejando de lado la ciudad nueva, la visita se podría repartir entre el puerto y la medina:

Puerto

Desde la Medina se accede al puerto por la monumental Puerta de la Marina, de estilo neoclásico y abierta desde 1769.

Puerta de la Marina

Es una de las zonas donde hay más actividad, lógicamente relacionada con la pesca, ya sea descargando cajas, remendando redes o pintando las barcas del azul tan característico (parece ser que es el color que mejor engaña a las sardinas… Essaouira es el tercer puerto del país en la pesca de la sardina), imágenes de postal que atraen a cientos de  aficionados a la fotografía.
El bastión de defensa que se encuentra en esa zona portuaria se conoce como Sqala del Puerto y conserva varias piezas de artillería.

Sqala del Puerto













Medina

La medina es un buen ejemplo de ciudad fortificada con tres puertas de acceso que antiguamente se cerraban con la puesta del sol. En su parte occidental, vemos la parte de muralla conocida como Sqala de la Kasbah, con una buena colección de cañones alineados apuntando hacia el mar. Tiene una longitud de 200 metros y es ideal para dar un paseo.
Orson Wells utilizó la muralla como escenario para rodar una parte de Otelo. El director tiene una plaza dedicada en Essaouira.

Sqala de la kasbah



Muralla de la Medina y torre del reloj



Es en la Medina donde encontramos los talleres de artesanía en los que se sigue trabajando la madera de tuya con las técnicas antiguas de incrustación o de marquetería.
El paso de las distintas culturas dejó mezquitas, iglesias y sinagogas, la mayoría de las cuales ya no existen.
Junto a rincones bien cuidados y a casas de puertas recién pintadas enmarcadas en piedra, se alternan calles sucias y casas abandonadas. Un contraste inevitable, que pasa no sólo en Marruecos sino también en la mayoría de cascos antiguos de muchas ciudades europeas.













En el interior de la medina se encuentran distintos barrios, como la Kasbah y la mellah o barrio judío.

Si entramos a la medina desde el puerto a través de la Puerta de la Marina, nos encontraremos la Plaza Mouley el Hassan, un animado lugar ideal para sentarse en un café y bajo la sombra de los árboles tomar un té a la menta mientras se contempla el ritmo calmado de la ciudad.

Paseando por la Plaza Mouley el Hassan

Plaza Mouley el Hassan

Músicos en la Plaza Mouley el Hassan

A la izquierda de la plaza encontraremos la kasbah, un barrio fortificado que se conoce como el barrio del rey. Se construyó para alojar a todos los que gestionaban y explotaban el puerto y donde residían los ciudadanos más cercanos al sultán.
La Mellah o barrio judío se encuentra en la zona norte de la medina. El sultán les concedió el título de comerciantes reales y privilegios de tipo político y económico a cambio del pago de algunos impuestos especiales. Actualmente el barrio está muy descuidado.

Perderse por sus calles encaladas, regatear en los zocos o relajarse en alguno de los muchos baños árabes son actividades ideales para pasar el tiempo en Essouira.

Cómo llegar

Si no se dispone de coche, el autobús es la forma más fácil de llegar.
Las compañías CTM y Supratours hacen esta línea y aunque se puede comprar el billete al momento, es buena idea hacer una reserva previa.

Consultar horarios ya que en invierno se suprimen muchos servicios.

La carretera está en perfectas condiciones y el trayecto dura unas 3 horas con una parada de 15 minutos aproximadamente.
Saliendo de la ciudad, el paisaje es muy árido pero a partir de la parada, el paisaje empieza a cambiar, con olivos y árboles de argán, una especie que sólo crece en Marruecos y de cuyo fruto se extrae el aceite con muchas propiedades utilizadas en cosmética y farmacia. Es curioso observar como las cabras trepan a los árboles para comer las hojas. Se ven algunas cooperativas con molinos de extracción y donde se comercializa el aceite.

Dónde comer

Como buen puerto de mar, es ideal para comer pescado fresco. En el puerto hay varios puestos donde lo preparan y se puede comer allí mismo.
Nosotros almorzamos en Chez Sam, un restaurante recomendado y donde comimos muy bien.

Restaurante Chez Sam
En Chez Sam

En Chez Sam

Qué comprar

Artesanía en madera, textiles, cuero o plata
Cuadros de artistas locales
Cosméticos en base a aceite de argán










24 comentarios:

  1. ´que maravilla. No tengo el gusto de conocerla, aunque ahora, tras leer tu entrada y ver esa divinidad de fotos tengo claro que, algún día, iré.
    Tenía referencias de que era una ciudad bonita que merecía la pena visitar. Ahora no tengo duda. Me ha encantado. Además se ve que disfrutasteis un montón.

    Un abrazo,

    Trini
    http://yoadoroviajar.blogspot.com

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Hola Trini,
      Seguro que te gustaría...tiene todos los ingredientes, especialmente una luz que enamora.

      Un abrazo

      Eliminar
  2. Muy buena entrada, como siempre.
    Desde que la conocimos en el 2010 a todos nuestros amigos que se deciden visitar Marruecos les recomendamos escaparse de Marrakech y perderse por Essaouira.
    Recuerdo, la que se montaba con la llegada de los barcos con el pescado capturado....

    Bueno un abrazo desde Las Palmas.
    http://siemprejuntosporelmundo.blogspot.com.es

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Cuando llegan los barcos, las gaviotas son las que mejor se lo pasan ;)

      Un abrazo

      Eliminar
  3. Pues aún no conozco Marruecos y, visto lo visto, esta ciudad merece una escapada.
    Preciosas fotografías y, como siempre, un estupendo relato, con toda la información necesaria.
    Un saludo ;)

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Seguro que merece una escapada. Anímate a visitar Marruecos, lo tenemos a un tiro de piedra y seguro que te gusta.

      Un abrazo

      Eliminar
  4. Nuevamente completísima entrada, esta vez sobre Essaoura. Marruecos es más que sus ciudades más conocidas. A perderse por su azul. Saludos.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Me encanta la expresión que utilizas. "A perderse por su azul" ... con pocas palabras se define perfectamente la esencia de Essaouira.

      Un saludo

      Eliminar
  5. Muy buenas!!

    Cuánto me gusta Marruecos. Es locura la que tengo con este país.

    En Essaouira estuve en mi primer viaje marroquí y la verdad que me encantó. Años más tarde conocí Asilah, que puede considerarse "su hermano" de más al norte.

    Muy buenas las fotos Maria Teresa. Una gozada recordar esta ciudad de tu mano.

    Un besazo a tí y a tu familia,

    Sele

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. A mí también me encanta Marruecos. Tengo muchas ganas de conocer el Norte, no sé, dar una vueltecita por Chefchaouen, Tetuan, Tánger y Asilah. Recuerdo bien tu entrada sobre algunos de esos lugares.

      Un abrazo

      Eliminar
  6. Siento verdadera passión por Marruecos y por fin iré este otoño. Muchas gracias por tu recomenación de Essaouria, ahora ya no me la puedo perder

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Espero que lo disfrutes porqué Marruecos tiene muchas razones para que así sea. Y confío que Essaouira no te defraude.

      Un abrazo y buen viaje

      Eliminar
  7. Una de las ciudades marroquies que tengo pendientes. Tengo un amigo que estuvo pasando allí una temporada y me contaba que era un lugar perfecto para descansar y perderse. Tu relato no hace más que confirmar sus palabras. Magnífico. Cada día te superas tanto en texto como en fotos y cada día me gusta más este blog.

    Un abrazo

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. En cuando tengas la ocasión, no te lo pienses. Verás como te gusta.
      Y muchas gracias por tus halagos y celebro mucho que te guste el blog.

      Un abrazo

      Eliminar
  8. Hola M. Teresa, he llegado a tu blog a través de otros blogs viajeros de los que soy seguidora y he entrado a "curiosear" y realmente me he llevado una grata sorpresa, no lo conocía a pesar de que veo llevas tiempo en funcionamiento. Para subsanar el error iré entrando a leer tus entradas, las que he visto por ahora son muy completas y amenas, me gustan mucho y las fotos geniales. Te agrego a mi blogroll y me hago seguidora tuya, qué menos!! Un saludo y con tu permiso vendré a visitarte. Un saludito. Ah, precioso Essaouira, me encanta Marruecos, pero aun no visité esta preciosa ciudad, le tengo muchas ganas.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Encantada de tenerte por aquí. Yo también te agrego!
      Gracias por tu comentario.

      Un saludo

      Eliminar
  9. Hola M. Teresa,
    yo me enamoré de la ciudad, estuvimos hace muy poquito y queríamos incluirla en el viaje desde que nos decidimos ir a Marruecos. También estuvimos un día pero nos hubiéramos quedado más...

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Así tenemos una excusa para volver. Siempre es bueno quedarse con ganas de más ;)

      Un abrazo

      Eliminar
  10. Todo el Mundo me habla de esa ciudad, habrá que buscarla y encontrarla.
    Muchas veces he pasado por mar cerca de esa costa pero jamás por tierra.
    Saludos viajeros
    El LoBo BoBo

    ResponderEliminar
  11. Woou un lugar espectacular, gran trabajo. De verdad hermoso.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Muchas gracias. Essouira es una ciudad muy bonita.
      Saludos

      Eliminar

Nota: solo los miembros de este blog pueden publicar comentarios.