viernes, 1 de marzo de 2013

Dinant y Namur, dos interesantes ciudades valonas


Bélgica es un país relativamente pequeño pero lleno de ciudades que rivalizan en belleza. 
Está dividida en tres Regiones: Flandes, Valonia y la región de Bruselas-Capital. A los flamencos y valones no les separa únicamente el idioma (los primeros de habla neerlandesa y francófonos los segundos) sino que viven en planetas separados y Bruselas (bilingüe) es su único punto de conexión. La situación actual es compleja y, como siempre, el tiempo nos desvelará el desenlace.
Las que atraen más turismo después de su capital Bruselas, son el trío flamenco como las llamo yo: Brujas, Gante y Amberes, tres joyas que aparecen en todos los catálogos turísticos del país. 
En un primer viaje a Bélgica visitamos Bruselas y Flandes y un año más tarde conocimos dos ciudades valonas que, por su proximidad siempre van unidas: Dinant y Namur.
La primera etapa de nuestro recorrido fue Dinant, conocida también como la “ciudad del saxofón” ya que en ella nació Adolphe Sax, inventor del instrumento o también como la “hija del Mosa” el caudaloso río que la atraviesa. La ciudad en sí está literalmente encajada entre el acantilado y el río lo que le da un aire agreste pero atractivo y fotogénico a la vez.
Es una ciudad pequeña pero vivió una época de gloria económica, cuando el trabajo del cobre (en las llamadas  dinanterías) era muy apreciado en la zona renana y en Londres.

Dinant: Colegiata en primer plano y Ciudadela

Mercado de flores en Dinant

Calle de Dinant con la Ciudadela siempre presente

Los lugares más destacados son su Colegiata y la Ciudadela:
La Colegiata de Nôtre Dame de Dinant con su típico campanario en forma de cebolla, se ve desde cualquier punto de la ciudad. Se levanta en el mismo lugar donde hubo una iglesia románica que quedó destruida por un gran desprendimiento en 1227 y en el que murieron 36 personas. Se reconstruyó en el estilo gótico típico del valle del Mosa y más tarde, en 1556, se añadió el peculiar campanario. Me sorprendió su interior tan luminoso y a la vez con una gran riqueza decorativa, aunque si hay que destacar algún elemento, éste sería sin duda el inmenso vitral que representa escenas bíblicas, uno de los más altos de Europa.


Campanario de la Colegiata



Interior de la Colegiata

La mejor manera de admirar la Colegiata y el acantilado es cruzando a la orilla opuesta del río. Parece cierta la existencia de un puente en la época romana pero el actual fue inaugurado en 1953 y está dedicado al Presidente francés Charles de Gaulle que fue herido en ese lugar el 15 de agosto de 1914. Desde el centro del puente el río se contempla inmenso y gracias al espléndido día algunos se animaron a alquilar barquitas a motor para dar un paseo por sus tranquilas aguas.




Puente Charles de Gaulle sobre el río Mosa

Río Mosa a su paso por Dinant

En cuanto a la Ciudadela: Si no se dispone de coche, se puede subir en funicular, cuya estación se encuentra en la Plaza Mayor, justo al lado de la Colegiata, o subir las 408 escaleras.
Fue edificada en el año 1051 por el Príncipe-Obispo de Lieja y domina toda la ciudad. Como cabe esperar, la historia de la fortaleza va ligada a la agitada historia de la ciudad. En 1868 dejó de ser militar, en 1878 pasó a manos privadas y durante la I Guerra Mundial cayó en manos de los dos bandos viviendo uno de sus peores capítulos. De la II Guerra Mundial se conservan varios cañones de las fuerzas alemanas que utilizaron la Ciudadela como fuerza antiaérea contra los aliados.
Se puede visitar el pequeño cementerio inaugurado en 1923, donde descansan los 1200 soldados franceses muertos durante los combates de 1914. El monumento llamado “El Asalto” es obra del escultor Alexandre Daoust e ilustra la retoma de la Ciudadela por los franceses el 15 de agosto de 1914.


Cementerio francés junto a la Ciudadela. Dinant

Es fácil adivinar la casa donde nació Adolphe Sax el 6 de noviembre de 1814, ya que justo delante se encuentra una bonita estatua del músico con su saxofón. Unos pasos más adelante hay una plaza dedicada a su memoria e incluso las rejas de los árboles están decoradas con notas musicales. Otro gran saxo dorado se levanta delante de unas fuentes … en fin, que por lo visto, los habitantes de Dinant se sienten muy orgullosos de su hijo ilustre y tienen muy claro que no quieren que este hecho pase desapercibido. 
En relación con el tema musical se puede visitar la Maison de la Pataphonie, un lugar donde se pueden descubrir multitud de sonidos a través de diferentes objetos, montajes o materiales y orientado a todos los públicos.


Escultura que representa a Adolphe Sax

El saxofón, presente en muchos rincones de la ciudad

Músicas aparte, el dulce típico de la ciudad son las llamadas couques de Dinant, una especie de galleta elaborada de forma artesanal con harina, miel y azúcar. Se pueden encontrar de todos los tamaños y de las formas más variadas, lo que las convierte en uno de los típicos souvenirs. Como nos gusta probarlo todo, no nos cuesta demasiado entrar en una pastelería que tiene un escaparate muy bien surtido. No saben mal, demasiado dulces para mi gusto, pero son tan duras que incluso me quedó la mandíbula dolorida. Habíamos pensado comprar para llevar a la familia pero no es un producto apto para todas las dentaduras.


Couques de Dinant

Lo que sí es obligado comer no sólo en Dinant sino en cualquier viaje a Bélgica son los mejillones, el plato típico del país. No sé cual es la mejor época para comerlos pero en algunos restaurantes colgaba el cartel de “les moules sont arrivés”. Nos sentamos en la terraza del restaurante Chez Bouboule, frente al río,  y nos decidimos por unos mejillones al vino blanco y ajo, y una trucha a la meunière, acompañado con una cerveza Leffe, belga, por supuesto. Una negra y una rubia, para probar las dos. Supongo que el ser una soleada mañana de domingo tuvo algo que ver con la cantidad de coches deportivos que pasaban contínuamente ... quizás los millonetis vecinos luxemburgueses se animaron a salir a pasear con sus "juguetes". 

Comiendo mejillones en Chez Bouboule. Dinant





De Dinant a Namur sólo hay 39 km que se pueden hacer por autovía en nada. De todas formas, es mucho más recomendable seguir la carretera que corre paralela al río y admirar los pueblos y magníficas casas que se van encontrando.


Carretera de Dinant a Namur

La primera imagen al llegar no puede ser otra que la gran magnitud del río y del puente que lo atraviesa, pero Namur no tiene un solo río, sino dos, ya que es aquí donde las aguas del río Sambre se unen al Mosa.


Es la capital de la Región de Valonia y ese aire de capital se nota en sus calles. En contraste con la tranquila Dinant, que con tan solo unos 13.000 habitantes se puede considerar un pueblo grande, Namur multiplica casi por 10 la población y sus más de 100.000 habitantes la convierten en una ciudad dinámica y atractiva gracias a su gran oferta cultural y a su patrimonio, a lo que ayuda el que sea una ciudad universitaria. 




Río Mosa a su paso por Namur

Río Sambre justo antes de unirse al Mosa





Lo primero que hacemos es subir a la Ciudadela, desde donde hay unas espléndidas vistas de la ciudad. El recinto es enorme y además de albergar las piedras que esconden las batallas por hacerse con tan estratégica fortaleza, se trata de un gran parque público y del mejor mirador de Namur. 



Ciudadela de Namur

Algunas vistas desde la Ciudadela:

Río Sambre, Catedral e Iglesia de Saint-Loup

Catedral de Saint -Aubain. Namur




En el casco antiguo podremos encontrar tanto grandes plazas y magníficos edificios barrocos como estrechas callejuelas y rincones donde parece que se ha detenido el tiempo.
La plaza más importante es la Plaza de Armas, y en el número uno se encuentra el imponente edificio de la antigua Bolsa, actual Palacio de Congresos.
Delante de la fachada principal se puede ver una simpática escultura donde se representa el símbolo de los habitantes de la ciudad, el caracol, ya que a pesar de ser muy alegres se consideran algo lentos. Los dos personajes son D’Joseph y Francwès (o François), dos individuos nacidos de la imaginación del artista namurois Jean Legrand y protagonistas de varias historietas del folclore local, lo que vendrían a ser los Laurel&Hardy en versión belga. La escultura de bronce la realizó la artista Suzanne Godart en el año 2000.


Plaza de Armas: Edificio de la antigua Bolsa, Beffroi y Teatro Real

D’Joseph y Francwès y sus caracoles, el símbolo de la ciudad



Anexo al mismo edificio destaca el Campanario o Beffroi. También lo encontraremos con otros nombres como Belfort, Belfry o simplemente Altalaya. Muchas ciudades tanto flamencas como valonas conservan ese tipo de torres civiles construidas la mayoría durante la Edad Media y que servían básicamente como torres de vigilancia aunque también eran los archivos municipales donde se guardaban los documentos importantes de la ciudad o incluso donde los comerciantes podían almacenar sus mercancías. En 1999 la UNESCO declaró Patrimonio de la Humanidad a 32 torres de diferentes estilos construidas entre los siglos XI y XVII y repartidas por todo el país, entre ellas la de Namur. Originalmente se llamaba Tour de Saint Jacques y se empezó a construir en 1388 aunque su aspecto actual es del siglo XVI. El Campanario  de Namur se hallaba en la torre de la iglesia de San Pedro, en la Ciudadela, pero debido al incendio de 1745 que provocó su destrucción, la campana se trasladó  a la Torre de Saint Jacques que era la más alta de la muralla. Fue entonces cuando se rehabilitó para dar cabida a la campana que anunciaba la apertura y cierre de las puertas de la muralla. Actualmente acoge exposiciones de arte.


Campanario o Tour de Saint Jacques

Junto a la Plaza de Armas se encuentra la Plaza del Teatro, donde se levanta el Teatro Real, reconstruido en 1863 tras un incendio en estilo italiano. Es un buen lugar para sentarse a descansar en una de sus terrazas aunque quizás es más acogedora la Place Marché aux Légumes, en pleno corazón histórico.


Teatro Real. Namur

La Place Marché aux Légumes estaba en obras, pero los múltiples restaurantes y brasseries que la invaden, hacían pasar casi desapercibidas las vallas y andamios, mientras que la torre de la Iglesia de San Juan Bautista parece estar vigilando todo lo que pasa a su alrededor. Forma un pequeño cuadrilátero donde desembocan algunas calles estrechas, con un trazado que no ha variado desde la Edad Media. Está rodeada de casas de los siglos XVIII y XIX con sus fachadas de ladrillos y piedra y las esquinas achaflanadas para que pudieran doblar mejor los coches de caballos. Aquí se encuentra el café “Le Ratin-Tot” de 1616, el más antiguo de la ciudad.  En el centro se puede ver una columna monumental de piedra calcárea construida en 1778. Se trata de una bomba de agua utilizada cuando aún no había agua corriente en las casas.


Place Marché aux Légumes y bomba de agua en el centro



Torre de la Iglesia de San Juan Bautista
Siguiendo por la rue de la Croix se llega a la Iglesia de Saint-Loup, la antigua iglesia del convento de los jesuitas construida entre 1621 y 1645 y uno de los mejores ejemplos del barroco en Bélgica. 
También es barroca la Catedral de Saint-Aubain, con unas bellas columnas corintias tanto en su fachada como en el interior, a pesar de que necesita un buen lavado de cara. En el extremo opuesto de la plaza vemos el antiguo palacio Episcopal, actualmente un edificio del Gobierno Provincial.


Iglesia de Saint-Loup

Catedral de Saint Aubain

Si se dispone de más tiempo se pueden visitar dos Abadías que están a pocos kilómetros de Namur: La Abadía de Notre Dame de Leffe que dio nombre a la conocida cerveza Leffe la cual se fabricaba en la misma abadía y también la Abadía de Floreffe, otra de las fábricas más antiguas de cerveza del país. 

20 comentarios:

  1. Viendo tus fotos me entran unas ganas tremendas de volver... ahora con una reflex en la mano...
    Un abrazo,

    Trini
    http://yoadoroviajar.blogspot.com

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    1. A mí me pasa lo mismo. Volvería a muchos lugares de hace años para sacar mejores fotos ... con el tiempo, son los recuerdos que permanecen.

      Un abrazo

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  2. Preciosas ciudades y con unas fotos espectaculares como siempre.
    Lo que conocimos de Bélgica nos encanto. Y esta publicación le va a ser de gran ayuda a mi cuñada
    que se quiere escapar este año por el Benelux.

    Saludos.

    Javier y Deborah
    http://siemprejuntosporelmundo.blogspot.com.es

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    1. Me alegro que le pueda servir a tu cuñada. Hay alguna otra cosa de Bélgica en el blog aunque no he escrito demasido sobre el país a pesar de haber estado bastantes veces.

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  3. Un auténtico reportaje fotográfico de una ciudad que no conocía

    Saludos viajeros
    El LoBo BoBo

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  4. El Benelux ofrece muchas sorpresas algunas de las que nos descubres con tu magnífico blog . Saludos desde Mallorca !

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    1. En cualquier destino siempre hay sorpresas por descubrir !!!

      Un abrazo

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  5. No he estado en Dinant pero me ha parecido preciosa, sobre todo la foto desde la otra orilla, por lo que veo debe ser un sitio dónde hay mucha pasta por la cantidad de coches deportivos que hay. Los mejillones cuando estuve en Bruselas también los probé, es curioso que uno de los platos típicos sean estos moluscos, jejejeje. Eso sí, estaban ricos!!! Un abrazo!!! ;-)

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  6. Las dos ciudades nos gustaron mucho, tanto Dinant como Namur. Es curioso porqué aquí casi nunca como mejillones y cuando he viajado a Bélgica siempre los como y me saben a gloria.

    Un abrazo

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  7. Pues yo en Dinant sí que estuve, pero no en Namur y, aparte de la ciudad, que debe ser bonita, la abadía de Leffe me hubiera gustado visitarla... De vez en cuando, me pego el capricho y me compro alguna aquí para recordar viejos sabores, jejeje
    Un saludo ;)

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    1. Tal como cuento aquí, a diferencia de Dinant que es un poco mayor que un pueblo, Namur tiene aires de capital con todo lo que conlleva, desde su arquitectura, servicios o comercio. Ambas merecen la pena.
      Yo también me quedé con las ganas de visitar los alrededores pero así siempre habrá una excusa para volver ;)

      Un abrazo y que disfrutes de las Fallas!

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  8. que bonito
    realmente todos nos centramos en Flandes y Valonia es tan bello como su vecina
    una gran entrada
    abrazos

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    1. Y tanto! Otro ejemplo es Lovaina, ciudad que no conozco y parece ser preciosa.

      Un abrazo

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  9. Hala!!! que vas a ser la responsable de un viaje a Bélgica. Todo parece tan bonito... y más con esas fotos como siempre. Qué luces, M. Teresa qué luces tan maravillosas.

    Un abrazo.

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    1. Pues me alegraria ser la responsable de ese tipo de delitos!!!!

      Un abrazo

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  10. Un post de lo más completo sobre estas dos ciudades valonas. ¿Habéis estado alguna vez durante las fiestas de Valonia? Una de las tradiciones de Namur es El Combate del Zancudo de Oro. Un evento folclórico que este año se celebra el 15 de septiembre. Tenéis más información en http://bit.ly/zancudos

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    1. Gracias por la información, no conocía esta tradición.

      Un saludo

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    2. Buenos días!! Les comento que en marzo voy a viajar a Brusellas! Llego un viernes pasado el mediodía para dirigirme hacia Londres el martes por la mañana. Quisiera saber qué ciudades me recomiendan visitar. Una amiga que viajó me dijo que no me quede los 3 días en Brusellas. Ya conozco Brujas. En Dinant nos podemos comunicar bien en inglés? MUCHAS GRACIAS Y HERMOSAS LAS FOTOS!!

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    3. Hola Natalia,
      Con el poco tiempo que tienes yo quizás te recomendaría Gante o Amberes, dos ciudades preciosas y a las que puedes acceder con facilidad desde Bruselas en tren. Espero que lo pases muy bien.

      Saludos,

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