viernes, 27 de abril de 2012

Emilia Romaña (II): Rímini, Ferrara, Rávena y Bolonia


Siguiendo con nuestra ruta por la región italiana de Emilia Romaña (ver parte I aquí), nos desplazamos hasta las provincias de la costa. Mientras que las ciudades de Ferrara y Rávena no tienen mar, Rímini es un importante centro turístico de la costa adriática desde hace más de 160 años.


Rincón de San Giuliano. Rímini


RÍMINI:

Llegamos pues a Rímini desconfiando un poco de lo que nos encontraríamos.
El aspecto de la ciudad en plena temporada alta no tendrá demasiado que ver con la que pudimos conocer estos días. Los más de mil hoteles de todas las categorías, estilos y tamaños son un claro indicador del gentío que acude cada verano a disfrutar de sus quince kilómetros de playa. No fue este el caso y encontramos un litoral completamente tranquilo con la mayoría de hoteles aún cerrados y los bloques de apartamentos desalmados. No creo que se me ocurra jamás viajar a Rímini en pleno verano, simplemente porqué no me atrae este ambiente playero y las multitudes me agobian, pero he de reconocer que es un centro vacacional en toda regla.
Los barrios marítimos se dividen en Bellariva, Marina centro, San Giuliano, Rivabella y Viserba. Nos alojamos dos noches en un acogedor hotel del Lido de San Giuliano en el barrio del mismo nombre, situado entre la desembocadura del río Marecchia y el canal que finaliza en el puente romano. La playa está organizada como un auténtico complejo vacacional donde se pueden practicar deportes o juegos con monitor además de hacerse unos buenos masajes. Hay un servicio de guardería, una zona para mascotas y varias áreas infantiles con columpios multicolores e incluso un delfinario junto al puerto deportivo.

Puerto de Rímini

Puerto de Rímini

Desde San Giuliano Mare al centro histórico son cuatro pasos. Allí descubrimos la otra Rímini, la antigua colonia romana de Ariminum fundada en el 268 a.C. en el emplazamiendo donde llegaba la vía Flaminia y partía la vía Emilia. El pasado romano dejó un patrimonio parte del cual ha sobrevivido hasta nuestros días.
Tras los romanos, conquistaron estas tierras los ostrogodos, lombardos y bizantinos, y a finales del siglo XIII pasaron a manos de la familia Malatesta, una de las más poderosas e influyentes de la época, amantes de la cultura y el arte, quienes tuvieron el control hasta el siglo XVI.
El centro histórico de Rímini es compacto y no demasiado grande con lo que una tarde es suficiente para visitar los puntos más emblemáticos.
Caminamos siguiendo el canal hasta el magnífico y bien conservado Puente romano de Tiberio, inaugurado en el año 21 d.C. bajo mandato del emperador. Este estrecho canal que va paralelo al río está integrado como si fuera una calle más de la ciudad y acaba en el mismo puente. Se trata de un puente de cinco arcos de 62.6 metros de largo, construido en mármol blanco y que conserva aun algunas inscripciones originales. El mármol pulido, erosionado, gastado, nos da una idea de los miles de personas que lo han cruzado, las miles de pisadas que ha soportado y como, imponente aguanta el paso de los siglos.

Puente romano de Tiberio. Rímini


Detalle del puente de Tiberio

Del puente sale el Corso de Augusto, una animada calle peatonal que llega hasta el Arco de Augusto, otro de los símbolos que recuerdan la antigua Ariminum. Pero este recorrido no lo hacemos de un tirón sino que nos detenemos aquí y allá y nos vamos desviando del camino intentando no perdernos los lugares interesantes de esta ciudad que nos ha sorprendido muy gratamente. Las gente llena las calles y plazas más céntricas, los vecinos se saludan y se desean una Buona Pasqua. Llegamos a la Plaza Cavour, preciosa, con unos imponentes edificios entre los que destaca el Palazzo dell’ Arengo e Podestà y la Pescherie Vecchie o antiguo mercado de pescado con unos largos mostradores de mármol bajo sus arcadas.

Corso de Augusto. Rímini


Plaza Cavour. Rímini

Pescaderías viejas en la Plaza Cavour


A pocos metros, en la Piazza Malatesta se encuentra el Castillo Sismondo que se considera la obra maestra de la arquitectura militar malatestiana. Actualmente alberga el Museo de las Culturas Extra europeas que pasamos por alto.


Castillo Sismondo. Rímini

Seguimos por la Via Garibaldi, una calle comercial de elegantes tiendas hasta la Piazza Tre Martiri, llamada con este nombre porqué en ese lugar, tres jóvenes víctimas del fascismo fueron ahorcados el 16 de agosto de 1644.

Piazza Tre Martiri. Rímini

Detalle de reloj en la Piazza Tre Martiri


Volvemos al Corso de Augusto hasta encontrar el Arco del Triunfo que se levantó en el año 27 a.C. en honor al emperador Augusto de quien lleva el nombre. Se trata del arco romano más antiguo conservado y señalaba el final de la vía Flaminia que comunicaba Rímini con Roma y el inicio de la vía Emilia que conducía hasta Placentia. Es un arco sencillo de un solo ojo con columnas y tímpano. En lo alto del arco aparecía la estatua de bronce del emperador conduciendo una cuádriga.

Arco de Augusto. Rímini

Detalle del Arco de Augusto. Rímini

Otro de los monumentos que no debemos olvidar es el Templo Malatestiano, un edificio inacabado y a primera vista difícil de encuadrar en una época concreta. Se trata de la catedral de Rímini o Iglesia de San Francisco, ya que su fundación en el siglo XIII fue obra de los franciscanos. Hacia mitad del XV el mecenas Segismundo Malatesta ordenó una total remodelación que quedó inacabada cuando éste falleció. Su idea inicial era construir un templo con las funciones de panteón para su familia. Es curioso su aspecto exterior que recuerda más bien un templo clásico que una iglesia. Segismundo Malatesta era un hombre no creyente y no quería ningún símbolo sagrado decorando su obra.

Templo Malatestiano. Rímini

Un paseo por las callejuelas de los barrios pintorescos de pescadores o por la Via Sinistra del Porto hasta las pequeñas atarazanas y el faro es una buena manera de acabar el recorrido por Rímini. Me atrevería a decir que ha sido la sorpresa de este viaje, no porqué supere la belleza de Ferrara o el enorme patrimonio de Rávena, sino simplemente porque me había informado poco sobre el destino y esperaba una especie de Benidorm a la italiana.

Puerto de Rímini

Rincón de Rímini

Para las familias con niños pequeños es una buena alternativa vacacional porqué además completan la oferta de ocio los once parques temáticos que hay en las proximidades de Rímini y se puede aprovechar para visitar la República de San Marino que se encuentra a menos de 30 kilómetros, tal como hicimos nosotros.

FERRARA:

Así como Rímini fue dominio de los Malatesta, los Este fueron los nobles que gobernaron durante siglos el Ducado de Ferrara (de 1240 a 1597) y también de Módena (de 1288 a 1860). Independientemente de lo criticable que pueda ser el papel del caciquismo ejercido por estas familias aristócratas, no hay duda que como amantes del arte y del buen gusto, una parte de su riqueza la invirtieron en construir bellísimos edificios y dar un aspecto a estas ciudades que admirarlas hoy es un placer para cualquiera, gracias a su legado, principalmente renacentista, que en ellas se conserva.
Su corte fue una de las más refinadas de la época y se cuenta que su glamour era tal que la artillería ferraresa utilizaba las balas de mármol.
Los más de nueve kilómetros de murallas antiguas, en su mayor parte construidas en los siglos XV y XVI, rodean la ciudad,  conocida también como la Ciudad del Renacimiento.
Empezar por la Piazza del Duomo es una buena idea porque sólo por esta plaza merece la pena desplazarse hasta Ferrara.

Calle que conduce a la Plaza de la catedral. Ferrara

Impresionante fachada de la Catedral de Ferrara


Palacio Municipal. Ferrara

Mi primera sensación fue la de coger aire y no saber por donde empezar a mirar porqué no hay rincón que se pueda pasar por alto. Es una obra de arte en todo su conjunto, aunque los ojos se fijan primero en la magnífica fachada de la Catedral y en el Palacio Municipal que fue el Palacio Ducal de los Este hasta el siglo XVI cuando se “mudaron” al castillo. Actualmente alberga el Ayuntamiento de la ciudad.
El Duomo tiene una fachada impresionante y a diferencia de las de Módena y Parma, aquí sí la podemos admirar en su totalidad, sin andamios ni redes que nos lo impidan.
Se empezó en el año 1135 y, por tanto, el estilo inicial fue el románico aunque tal como la vemos actualmente es gótica. Está dedicada a San Jorge y está construida en mármol blanco y rosa y adornada con unas elegantes galerías que siguen hasta encontrar el campanile. En el centro de la puerta principal se encuentra la imagen de la Virgen María y un bien representado juicio final, con simbología del cielo y del infierno.

Catedral de Ferrara

Representación del infierno en el Juicio Final. Ferrara

Debido al fuerte terremoto de 1570, una parte del interior del edificio quedó muy dañada y se  restauró en 1712 en estilo barroco. Se estaba celebrando la Misa Pascual por lo que la pudimos admirar en todo su esplendor y bien iluminada haciéndose bien patente el recargado estilo barroco.
En el lateral derecho, a lo largo de la Piazza Trento e Trieste encontramos la Logia de los Merceros que se proyecta hasta encontrar el campanario renacentista. Esta Logia es un interesante conjunto porticado que alberga diferentes tiendecitas que ya en la Edad Media ocupaban este lugar como mercado de la ciudad.

Logia de los Merceros y campanile. Ferrara

Logia de los Merceros

El Palacio Municipal y el Duomo se miran frente a frente como símbolos del poder civil y del poder religioso. Como ya he mencionado, fue el Palacio de los Este hasta el siglo XVI cuando se trasladaron al castillo. Tras diferentes ampliaciones se presenta como una mezcla de estilos arquitectónicos lo que se aprecia muy bien desde el Patio Ducal al que se accede tras cruzar el Arco del Caballo de la fachada principal.

Patio Ducal en el Palacio Municipal. Ferrara

El edificio más emblemático de Ferrara es el gran Castillo Estense (1385) ya que no es habitual poder ver un edificio de tales dimensiones, con sus cuatro torres de defensa y rodeado de su gran fosa llena de agua, en pleno centro de una ciudad. Se accede al Patio de Armas a través de un puente elevadizo. Junto al castillo vemos la estatua de Girolamo Savonarola nacido en Ferrara en 1452, personaje polémico y carismático que acabó en la hoguera en la misma Piazza della Signoria de Florencia y quien se las tuvo con la poderosa familia de los Médici.

Castillo Estense. Ferrara


Foso del Castillo. Ferrara

Patio de Armas del Castillo. Ferrara

Girolamo Savonarola, nacido en Ferrara 

Además de estos edificios tan emblemáticos, lo mejor de Ferrara es todo su conjunto urbanístico que transmite orden y buen gusto. Ferrara no es una ciudad porticada como Bolonia o Módena con lo que nada impide admirar los palacios renacentistas. Algunos, con fachadas ricamente trabajadas mientras que otros tienen un porte más austero a pesar de que su interior esconde ricos tesoros.
Uno de los más originales es el Palazzo dei Diamanti, llamado así por las 12.000 losas en forma de punta de diamante que cubren la fachada. Alberga la Pinacoteca Nacional y en estos momentos se expone una buena muestra de la obra de Sorolla.
Otro palacio a destacar es el Palazzo Schifanoia, ahora Museo de Arte Antiguo. Construido en 1385 por Alberto V d’Este es de una gran simplicidad exterior.

Palazzo dei Diamanti. Ferrara



Palazzo Schifanoia. Ferrara

Aparte de admirar los palacios renacentistas es muy recomendable dejarse llevar sin rumbo por las calles más alejadas del núcleo turístico para poder descubrir otra Ferrara no tan suntuosa pero también rica en historia y con un encanto muy especial, disfrutando de la tranquilidad más absoluta. En algunas de ellas, como la Vía delle Volte, nos encontraremos pasadizos alzados que van de lado a lado uniendo las casas. En la Edad Media era una calle muy comercial y esas bóvedas elevadas unían las casas de los mercaderes con sus almacenes.
En cuanto a la gastronomía de Ferrara, sólo decir que va muy ligada a la historia de los Este quienes la consideraban también un arte.





Via delle Volte. Ferrara

RÁVENA:

De Ferrara seguimos hacia Rávena, la capital de los mosaicos.
El centro histórico lo encontramos en la animada Piazza del Popolo con el Palacio del Gobierno que ocupa dos tercios de la plaza y con el Palacio del Ayuntamiento detrás de dos columnas venecianas de granito. En Rávena se encuentra enterrado el gran poeta Dante Alighieri ciudad donde murió en 1321. El teatro de la ciudad lleva su nombre.

Piazza del Popolo. Rávena


Mausoleo neoclásico de Dante Alighieri. Rávena



Teatro dante Alighieri. Rávena


Pero la importancia de Rávena ya viene de mucho antes, primero como capital del Imperio Romano de Occidente con Teodorico Rey de los Godos, luego como centro del Imperio Bizantino, época en que cambió radicalmente la arquitectura de la ciudad y se embelleció con monumentos y mosaicos.
Así como el resto de las ciudades visitadas presentan un centro histórico fácil de recorrer a pie, en Rávena se necesita algún medio de transporte ya que los lugares de interés están bastante alejados unos de otros. Los italianos comentan que Rávena se debe visitar al menos una vez en la vida y les doy toda la razón.

Catedral de Rávena

Quienes hayan quedado maravillados con los mosaicos de Santa Sofía o de San Salvador in Chora, ambas basílicas en la antigua Constantinopla, o con los de la Basílica de San Marcos en Venecia, por citar algunos de los mejores ejemplos, les aseguro que Rávena no les decepcionará porqué es aquí donde se encuentra la máxima representación del arte bizantino, como foco importante que fue en la primera Edad de Oro de Bizancio. Los monumentos declarados Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO son ocho, por lo que la visita de una tarde nos resultó insuficiente y regresamos un segundo día. Se trata de la Basílica de San Vital, el Mausoleo de Gala Placidia, las Basílicas de San Apolinar Nuevo y San Apolinar in Classe, el Baptisterio Neoniano, la Capilla de San Andrés en el interior del Museo Arzobispal, el Mausoleo de Teodorico y el Baptisterio Arriano. He de decir que estos dos últimos monumentos los dejamos para una próxima ocasión.

Basílica de San Apolinar Nuevo

Interior de San Apolinar Nuevo. Rávena 

San Apolinar Nuevo. Rávena

San Apolinar Nuevo. Rávena

San Apolinar Nuevo. Rávena

A pesar del interés arquitectónico de las tres basílicas, nada supera lo que encontramos en su interior. Es imprescindible llevar una buena guía, libro o información de internet, porqué de no hacerlo así se nos escaparán muchos detalles y nos perderemos gran parte del simbolismo representado en los mosaicos que, pieza a pieza, centímetro a centímetro, construyen esos inmensos rompecabezas que ilustran de la mejor manera posible la época bizantina.

Baptisterio ortodoxo junto a la Catedral. Rávena

Mosaicos del Baptisterio ortodoxo o Neoniano

Baptismo de Jesús en el interior de la cúpula del Baptisterio Neoniano

Explicar cada uno de estos monumentos, ni es mi intención ni estoy capacitada para ello. Puedo aportar algunas fotografías, pero de ninguna manera hacen justicia a la realidad ya que el brillo de los dorados, los azules intensos, los cielos estrellados, las flores o pájaros y cada uno de los detalles, sólo se pueden apreciar en el interior de cada uno de ellos, únicos en el mundo,

San Apolinar in Classe. Rávena

Mosaicos de San Apolinar in Classe

Interior de la Basílica de San Apolinar in Classe


Basílica de San Vital. Rávena

Mosaicos de San Vital

Mosaicos de San Vital

Mosaicos de San Vital

Mosaicos de San Vital

Mosaicos de San Vital

Mosaicos del Mausoleo de Gala Placidia. Rávena

Mausoleo de Gala Placidia

BOLONIA:

No podíamos despedirnos de Emilia Romaña sin hacer una visita, aunque muy breve a su capital. Ya conocíamos Bolonia de dos viajes anteriores por lo que nos dedicamos a pasear por el centro que, aquí sí, estaba lleno de turistas.
Bolonia es sinónimo de arte y cultura. Es una ciudad universitaria lo que le aporta grandes dosis de alegría y vitalidad.   
No sé dónde, leí que se conocía a la ciudad con tres adjetivos, “la Dotta, la Rossa e la Grassa”, lo que es lo mismo que la Docta, la Roja y la Grasa. El primero hace referencia a su prestigiosa Universidad, la más antigua de Europa, el segundo al color rojo que predomina en los techos de los edificios de la ciudad y el tercero a su gastronomía que incluiría también la de toda la región.
La Piazza Maggiore o Piazza Grande, como la llaman los boloñeses, es su corazón, punto de encuentro tanto para locales como para visitantes que se quedan maravillados admirando sus palacios.

Piazza Maggiore. Bolonia


Piazza Maggiore. Bolonia

Fuente de Neptuno en la Piazza Maggiore. Bolonia

El Palacio Comunal, el Palacio del Rey Enzo y el Palacio del Podestá (donde se encuentra la oficina de turismo) representan el poder político mientras que la Basílica de San Petronio representa el poder religioso.
Los cafés atestados de gente invaden la plaza así como la zona donde se encuentra la Fuente de Neptuno con el imponente rey del mar aguantando su tridente.
La Basílica de San Petronio es inmensa, una de las más grandes del mundo. Su exterior está inacabado, una lástima, pero uno se puede hacer la idea de como sería la obra finalizada. El interior es más suntuoso y contiene obras de grandes artistas como Parmigiano, Giulio Romano y Masaccio. 
Una línea meridiana la cruza de extremo a extremo. Está representada en mármol y con símbolos numéricos y zodiacales.

Basílica de San Petronio. Bolonia

Un símbolo de la ciudad son las altas torres conocidas como Asinelli y Garisenda. La primera es más elevada, 97.6 metros frente los 48.16 metros de la Garisenda que a su vez está mucho más inclinada. Parece ser que en el pasado, la ciudad tenía varias torres de defensa o construidas simplemente como prestigio social por lo que se intuye que la edificación tanto de la Asinelli (siglo XII) como de la Garisenda (siglo XI) se financió por las familias que les dieron el nombre.

Torres Asinelli y Garisenda. Bolonia

Otra característica de Bolonia son los pórticos. Sus diferentes estilos marcan la época y la categoría de los mismos. Algunos son sencillos pero otros tienen el techo totalmente decorado con frescos o con estucos. La función de los nada menos que 38 kilómetros de pórticos era ofrecer protección del sol y la lluvia y a la vez posibilitar la ampliación de las casas por encima de ellos sin afectar la anchura de la calle. Se trata de la ciudad más porticada del mundo donde los boloñeses pueden olvidarse del paraguas incluso en los días de lluvia.











Bajo estos pórticos se pueden descubrir algunas tiendas que han sobrevivido el paso de los años, pero por desgracia, de estas ya quedan muy pocas porqué en Bolonia también han ganado las franquicias sin ningún tipo de encanto ni interés que hacen que en lo que a tiendas se refiere (especialmente de ropa) no sabes si estás en una ciudad italiana, en Canadá, en Japón o en Sudáfrica.


Plaza Galvani y parte posterior de San Petronio. Bolonia

Plaza Galvani. Bolonia

Calle de Bolonia

Calle de Bolonia


17 comentarios:

  1. Leyendote he recordado mi viaje de Octubre a Bolonia, tambien fuimos a Ferrara, Ravena y a Venecia un poquito mas lejos pero merecio la pena sobre todo para mi que era la unica del grupo que no lo conocia, Italia es especial.
    Ana

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  2. Hola Ana,

    Pues claro que merece la pena Venecia! En esta ocasión queríamos centrarnos en Emilia Romaña porqué teníamos pocos días y en venecia ya habíamos estado dos veces. Italia tiene unos pueblos y ciudades preciosos.

    Un saludo

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  3. Me he enamorado de Ferrara con tus fotos, qué bonito aunque Rimini también tiene muy buena pinta, está claro que toda esa zona tiene que ser espectacular!!! Un abrazo. ;-)

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  4. Hola Ma.Teresa!
    Como siempre, como nos tienes acostumbrados, nos regalas una entrada super completa, muy bien documentada y dinámica para leer... me han parecido muy interesantes las cuatro ciudades y creo que las cuatro valen la pena de conocer!
    Qué bueno que al leer tus notas, siempre nos ubicas en 'qué momento' de la historia se han erigido ésos monumentos y éso se agradece mucho. Como te agradezco el buen momento pasado leyendo tú reportaje: simplemente gracias!

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  5. No sé si las fotos hacen justicia. De lo que estoy convencido es que son magníficas. Como dice Gus, como siempre bien documentada y dinámica. Que buena reportera se está perdiendo el mundo¡¡
    Un abrazo

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  6. @Babyboom:
    Ferrara enamora a cualquiera. Sus colores, sus palacios, sus plazas... es una ciudad realmente preciosa.

    @Gusplanet:
    Las cuatro ciudades merecen la pena. Bolonia es la más visitada pero toda la provincia tiene un patrimonio increíble. Por ello me extrañó tanto no ver casi turistas extranjeros siendo la Semana Santa.

    @Fernando:
    Los mosaicos de Rávena deben verse in situ, sí o sí. Mira que había visto fotos pero cuando los ví en directo me dejaron atónita.

    Muchas gracias a los tres.

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    1. Hola estoy mirando para visitar , Rímini , Ravena , Ferrara y San Marino, por lo que he estado leyendo son todos muy bonitos , pero necesito opinión de lo que mas os a gustado porque solo tengo tmp de ir a dos sitios , Felicidades por el block es una maravilla que ayuda mucho a gente como yo que no sabe que sitios visitar , gracias un saludo.

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    2. Depende de tus preferencias, Si te gusta mucho el arte escogería Ferrara y Ravena para ver sus magníficos mosaicos. Si no tienes demasiado interés en ver los mosaicos, entonces me quedaría con Ferrara y San Marino. De todas formas, la elección es muy difícil.

      Un saludo

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  7. Mª Teresa un recorrido precioso. El reportaje de estas ciudades de Emilia Romaña acompañado de estas fantásticas fotos, nos despiertan grandes deseos de visitarlas.
    Saludos.

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  8. Pues venga cincuentones! A la mínima oportunidad que tengáis, un vuelo a Bolonia o a algún aeropuerto cercano y os aseguro que lo pasaréis bien. Y si disponéis de más días, en coche tampoco está tan lejos.

    Gracias por pasar

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  9. Hola María Teresa,

    Como siempre el relato es excepcional. Rimini, mucho más que un destino de playa, Ferrara con su espectacular Pizza del Duomo, Ravena con sus sorprendentes mosaicos y la capital Bolonia con el dinamismo de una ciudad cosmopolita y universitaria.

    Un abrazo y me ha encantado también, la combinación de fotos en blanco y negro.

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  10. Uf, ciudades y lugares llenos de historia que tú me enseñas y yo aprendo.
    Tremendos post que te montas....con fotos sobresalientes.
    Gracias por compartir
    Saludos

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  11. Se ve super bonito, sobretodo Ferrara.

    He de reconocer que cuando estuve por ésta parte de Italia, fue tan sólo de paso desde San Marino hasta el Sur y no me interesé mucho por ésta zona... sólo estuve en Rávena y fue para dormir...

    Graacias por Compartir.
    Alfonso.

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  12. podríais decirme los vuelos que tomasteis?? y el aeropuerto mas cercano para moverse en coche por esta región??
    gracias
    PILAR MOTA

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  13. Hola Pilar!
    Nosotros tomamos un vuelo de Iberia (Air Nostrum) de Barcelona a Bolonia, pero me imagino que a Bolonia hay vuelos con compañías de bajo coste.
    Cualquier cosa que necesites, ya sabes dónde encontrarme.

    Un abrazo y gracias por pasar por aquí.

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  14. M. Teresa: Déjame decirte que ha sido un muy placentero hallazgo encontrar tu blog; tan trabajado y bien documentado. Mañana partimos para la zona y me ha sido muy útil tu información dado que buscaba info de Ferrera -para saber como cuánto valía la pena-, y qué hacer si nos sobra algún día en Bolonia -le he adjudicado tres-. Si es así, creo que la elección es Rávena.
    Por lo demás iremos a Padua, Vicenza, Verona, lago de Garda, Mantua, Parma y Módena, más lo que caiga por el camino.
    Tienes razón: Lo de los rentcar en Italia es el colmo y nadie hace nada con los abusos de todo tipo de esta gente.
    Lo dicho: gracias por tu trabajo digno de elogio.

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  15. Muchísimas gracias por tu amable comentario y.me alegro de que el blog te haya sido útil.
    Sólo desearte muy buen viaje y a disfrutar de la bella Italia.

    Un abrazo

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