jueves, 10 de septiembre de 2009

Una vuelta por la Península del Cabo

La excursión más interesante desde Ciudad del Cabo es, lógicamente, dar la vuelta a la Península del Cabo y eso es lo que trataríamos de hacer durante el día. Un día que se presentaba de nuevo gris y lluvioso pero que a pesar de ello no decayeron nuestros ánimos.
Salimos en dirección a Clifton Beach y Camps Bay, playas muy cercanas a la ciudad y por tanto muy concurridas en verano. La carretera M6 transcurre siguiendo la línea de la costa y los llamados Doce Apóstoles, una docena de formaciones rocosas que cuelgan sobre la playa.







Continuamos hasta Hout Bay, una pintoresca bahía con un atractivo puerto y varios restaurantes donde sirven pescado fresco. Nuestro interés estaba en visitar la colonia de focas que habitan Duiker Island. En el puerto hay varias compañías que realizan el tour hasta la diminuta isla. De hecho, en el mismo puerto se pueden ver algunos ejemplares bañándose tranquilamente o descansando sobre alguna roca. El mar estaba muy picado y las olas rompían contra el barco con lo que se hacía difícil mantener el equilibrio.


Al cabo de unos 30 minutos llegamos a Duiker Island. No está permitido pisar tierra y las focas, que cubren prácticamente la totalidad de la superficie, deben observarse desde el barco. Empezó a llover sin compasión, y entre el agua, el fuerte viento y el vaivén del barco, el poder hacer alguna foto decente se convirtió en una odisea. Regresamos a puerto y continuamos resiguiendo la península.







Cuando el tiempo lo permite, de Hout Bay a Noordhoek se puede circular por la Chapman’s Peak Drive. Esta carretera se abrió en 1922 y fue construida por prisioneros. Se dice que es una de las rutas escénicas más bonitas del mundo por sus impresionantes acantilados. En tan solo 9 km de ruta se cuentan 114 curvas que cuelgan 600 metros sobre el mar. Nos quedamos con las ganas de comprobarlo ya que se encontraba cerrada por mantenimiento. De todas formas cuando hace mal tiempo también se cierran. Se puede consultar la situación aquí.
Así pues, cambiamos el itinerario y seguimos hacia Constantia, una pequeña zona de viñedos, hasta llegar a Muizenberg, población que da nombre a la Batalla de Muizenberg y lugar de veraneo de algunas personalidades como Agatha Christie o Cecil Rhodes. Tocando a Muizenberg se encuentra St James cuya playa conserva unas coloridas casetas de madera que utilizaban los bañistas.







Nuestra siguiente parada sería Simon’s Town donde la conocida Playa Boulders alberga una colonia de pingüinos africanos. Estaba lloviendo a cántaros y las tapas de las alcantarillas saltaban por la misma presión del agua. En pleno diluvio universal intentamos salir del coche para ir a ver los pingüinos pero en medio segundo quedamos empapados y descartamos momentáneamente la idea. Seguimos las indicaciones que llevan a la Playa Boulders formada por unas pintorescas y enormes rocas que hacen honor a su nombre, puesto que "boulder" significa en inglés canto rodado. De momento nos conformamos con ver algún pingüino que paseaba entre los coches del aparcamiento. Es realmente divertido contemplar sus andares mientras chapoteban bajo la lluvia.

 













De Simon’s Town nos dirigimos al Cabo de Buena Esperanza, lugar legendario en la historia de la navegación y las exploraciones. Debido a la gran dificultad marítima que presentaba, Bartolomé Díaz le llamó Cabo de las Tormentas. Un tiempo después, el portugués Vasco de Gama descubrió que superando este cabo era posible continuar la ruta hasta llegar a la India, cambiando el mundo de la navegación.










El Cabo de Buena Esperanza junto con la Playa de Boulders forman parte del Table Mountain National Park. Una vez dentro del Parque Nacional se encuentran diferentes rutas bien señalizadas. Seguimos la carretera que nos llevaría hasta al extremo sur de la Península, Cape Point.




Una vez dejado el coche en el aparcamiento cogimos el camino que nos llevaría hasta el faro viejo. El tiempo nos concedió una tregua y nos permitió disfrutar de aquellos salvajes paisajes, altos acantilados, estupendas vistas sobre el océano y playas desiertas.
Saliendo del Parque Nacional volvimos a Simon’s Town para intentar de nuevo ver los pingüinos en Boulders Beach. Es un lugar más turístico que Betty’s Bay pero no por ello menos interesante.




Ya de regreso a Cape Town la lluvia volvió a intensificarse y por lo visto ocasionó graves inundaciones en algunos barrios de las afueras de la ciudad. Las noticias de TV de la mañana siguiente no hablaban de otra cosa.

5 comentarios:

  1. Que viaje tan chulo. Me encantan los pinguinos. Y efectivamente el Cabo de la Buena Esperanza es toda una leyenda. A pesar de la lluvia has conseguido unas fotos preciosas.
    Un abrazo

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  2. Coincido con Katy. Estáis haciendo un viaje precioso. Lo mejor es que está bien narrado, las indicaciones son mejores que las guias y las fotos son espectaculares.

    saludos y a seguir disfrutando. Nosotros lo ahremos en diferido leyeendos.

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  3. Muchas gracias a los dos. A pesar del mal tiempo que tuvimos en esa zona del país lo pasamos igualmente bien. Como se acostumbra a decir, "al mal tiempo buena cara". Esta es una premisa que tenemos siempre presente cuando salimos de viaje así como intentar ver siempre el lado positivo que aportan los pequeños contratiempos.
    Saludos

    M.Teresa

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