lunes, 1 de septiembre de 2008

Puertas de Stone Town. Zanzíbar


La semana pasada escribí sobre las vistosas puertas de las casas del Dublín georgiano. Siguiendo con el tema de las puertas, merecen una especial atención los magníficos ejemplares que se encuentran en Stone Town, la capital de la isla de Zanzíbar.
Zanzíbar, también conocida como Isla de las Especias es un archipiélago formado por numerosas islas. Las dos mayores son Unguja, que coloquialmente se conoce con el nombre de Zanzíbar, y donde se encuentra la capital, cuyo barrio viejo, Stone Town, fue declarado por la UNESCO Patrimonio cultural de la Humanidad en el año 2000. La isla de Pemba, está situada más al norte y tiene unos 980 km2 de superficie.
En abril de 1964 se unió con Tanganika para formar Tanzania (nombre que proviene de la unión de Tanganika y Zanzíbar). A pesar de ello, el archipiélago elige a su propio presidente quien es el cabeza de Estado para los asuntos internos de la isla. Comparte con Tanganika política exterior, defensa, policía, sistema monetario, correos y telecomunicaciones, pero tiene competencias propias en educación e infraestructuras.







Zanzíbar fue el centro para el tráfico de esclavos del este del continente africano entre los siglos XVII y XIX, cuando la isla pertenecía al sultán de Omán.
En esa época se construyeron la mayoría de casas que se pueden ver en Stone Town, las cuales son una mezcla de la arquitectura árabe, india y europea. Se llamó "Ciudad de Piedra" para diferenciarla de los barrios pobres, donde las casas estaban construidas de barro y hojas de palmera trenzadas. La ciudad ha sabido conservar todo el carácter y esplendor de su pasado, a pesar de que muchas de las edificaciones se encuentran en un pésimo estado de conservación. En parte, es debido a que el material utilizado para su construcción no es piedra tal como indica el nombre, sino piedra coralina y cal, muy fácilmente erosionable. Los edificios más impresionantes son las casas árabes de dos o tres plantas, muchos de los cuales incorporaron elementos decorativos de influencia europea, tales como los balcones , terrazas… sin embargo, lo que llama más la atención cuando uno pasea por las callejuelas de Stone Town, son las impresionantes puertas de madera tallada. La puerta era un símbolo que mostraba la riqueza y posición social del propietario de la casa. Cuanto más poderoso era, más grande era la puerta y más ricamente decorada. Este tipo de puertas sólo se encuentran en África oriental, en Lamu y Mombasa (Kenia) y en Zanzíbar, siendo en este último lugar donde se hallan un mayor número de ellas. La más antigua es de 1694 y en 1980 se contabilizaron alrededor de 800 puertas, número que ha disminuido notablemente a causa de la destrucción de algunos edificios pero también por la venta de muchas de las puertas a coleccionistas de diferentes partes del mundo.






Las más antiguas se fabricaban en Burma (India) en madera de teca y viajaban desde Asia a través del Océano Indico. Más adelante se construyeron con teca africana y expertos talladores procedentes de la India eran los que se encargaban de desarrollar toda su creatividad. Hay dos tipos de puertas, las indias y las árabes. Estas últimas se diferencian porque normalmente incorporan una inscripción del Corán en el friso superior y están ricamente decoradas alrededor del marco. Por otro lado, las puertas indias incorporan unas tachas de bronce utilizadas para evitar que los soldados a lomos de los elefantes se aproximaran demasiado. En Zanzíbar, estas piezas metálicas tenían una finalidad meramente decorativa.
Las más antiguas son cuadradas y las que tienen marcos semi-circulares se introdujeron posteriormente, pero también se denominan “puertas árabes”. Observando los detalles de la parte inferior, también se puede conocer la edad aproximada de la puerta. Inicialmente aparecía el símbolo de un pez que fue evolucionando hasta la imagen de una piña. También aparecen olas marinas y palmeras, todo ello para dar protección, fertilidad y riqueza al propietario. Otro de los símbolos que pasó a formar parte de la decoración de las puertas fue la cadena. En cualquier rincón de sus trabajadas maderas aparecen unas cadenas, que según dicen eran para proteger la entrada de los malos espíritus, pero otros aseguran que las cadenas confirman el origen de la fortuna de sus propietarios: la trata de esclavos.
Un ejemplo dignos de admirar es la gran puerta del palacio de Beit el Ajaib, también llamada Casa de las maravillas.



Todavía hoy en día, los habitantes de Zanzíbar dan mucha importancia a la puerta y cuando se construyen una casa, es lo primero que colocan. Es curioso observar como humildes chabolas de barro y techo de hojas de palma lucen puertas trabajadas de una gran belleza.
En el año 1980, el gobierno contrató a un artesano de renombre, Bwana Yahya, con la finalidad de enseñar a los jóvenes el arte de la talla de puertas. Hoy en día y afortunadamente, no se pueden adquirir puertas originales. Desde que la UNESCO incluyó Stone Town en la lista de Patrimonio de la Humanidad están todas inventariadas y se han aportado sumas importantes de dinero para mantener y restaurar la “Ciudad de Piedra”. De todas formas, si uno no puede evitar rendirse a los encantos de estas maravillosas puertas, en la empresa ZanzíbarDoors se fabrican siguiendo los modelos originales y trabajan la madera de forma artesanal, con unos resultados muy dignos.

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