lunes, 25 de agosto de 2008

Jerusalén, la ciudad tres veces sagrada


Tan sagrada para cristianos como para judíos y musulmanes, nunca otra ciudad ha sido motivo de tantos conflictos como Jerusalén. Con 5.500 años de existencia, maneja tres calendarios: año 2008 para los cristianos, año 5768 para los judíos y 1385 para los musulmanes.
No es una ciudad que destaque por su belleza, sin embargo tiene algo que atrapa. Dentro de sus murallas y paseando por las laberínticas callejuelas o visitando los diferentes lugares sagrados, se respira una mezcla de espiritualidad e hipocresía. El hecho de ser la ciudad más importante para las tres grandes religiones monoteístas, no es poco. Es curioso ver en las tiendas del zoco camisetas, gorras y todo tipo de objeto con motivos bíblicos. Y en una misma tienda se puede comprar un crucifijo de madera, una pipa de agua árabe y un candelabro judío. ¡El negocio es el negocio!






Desde el Monte de los Olivos se puede contemplar una interesante vista de la ciudad amurallada. Entre las casas de color miel destaca la imponente cúpula dorada de la Mezquita de la Roca, el lugar de la ciudad más sagrado para el Islam. En el interior de la Mezquita se halla la roca sobre la cual Abraham, padre de todos los judíos y de todos los árabes, estuvo a punto de sacrificar a su hijo (Ismael y no Isaac, según el Corán) y también desde donde el Profeta Mahoma inició el viaje nocturno (mijray). En la misma explanada, se encuentra también la Mezquita de Al-Aqsa, la más grande de Jerusalén. El día 28 de septiembre de 2000, tras una visita de Ariel Sharón a la Explanada de las Mezquitas, estalló la llamada Intifada Al-Aqsa o Segunda Intifada, fenómeno que se atribuyó al carácter provocador de dicha visita, iniciando una oleada de violencia en los territorios palestinos.
En cada barrio abundan los lugares sagrados. Cerca de la Mezquita de la Roca, hay más de cincuenta sinagogas, algunas docenas de iglesias y aproximadamente, una docena de minaretes. Durante el día se oyen frecuentemente las campanas de las iglesias además de la llamada a la oración de los musulmanes que se escucha cinco veces al día.





El primer contacto con la ciudad vieja lo tuvimos cruzando la bulliciosa Puerta de Damasco que desemboca en pleno mercado árabe, donde se encuentra la Vía Dolorosa la cual asciende hasta la iglesia del Santo Sepulcro, levantada en el lugar donde, según la tradición, crucificaron a Jesús. Intentando esquivar el gentío que se encuentra en el zoco, centenares de peregrinos del mundo entero celebran su propio vía crucis con cruces de alquiler y entre cantos y rezos rememoran el mismo camino que hizo Jesús. La iglesia del Santo Sepulcro es un enorme templo donde los cristianos de las distintas iglesias se reparten el pastel. Cuando ya se cierra al público, queda custodiada por un franciscano, un pope de la iglesia ortodoxa griega y un sacerdote armenio. Pero es más, las llaves quedan al cuidado de una familia musulmana.
Durante los períodos bizantinos y de las Cruzadas, probablemente el Santo Sepulcro fue el lugar de peregrinación más importante para los cristianos. No se trata sólo de la colina del Calvario, sino también el lugar que se atribuye a la tumba y la posterior Resurrección de Jesús. En tiempos de Jesús, la ciudad vieja de Jerusalén era mucho más pequeña que la actual, y el lugar donde se levanta la Iglesia del Santo Sepulcro se encontraba fuera de las murallas de la ciudad. Cuando la reina Elena y el emperador Constantino construyeron la primera iglesia en el año 326 dC, edificaron una estructura circular sobre el lugar de la sepultura. En el lugar hay seis comunidades cristianas que rinden culto: la ortodoxa griega, la armenia, la católica romana, la siria ortodoxa, la copta y la etíope.








Un poco más allá donde los peregrinos cristianos rezan y a los pies de la explanada de las Mezquitas, también rezan los judíos y dejan sus deseos escritos en papelitos que introducen cuidadosamente entre las piedras milenarias del Muro Occidental o Muro de las Lamentaciones, el lugar más santo del judaísmo. El Muro es el último vestigio del Templo del rey Salomón demolido por Nabucodonosor. De hecho, el Templo que conoció Jesús era el segundo Templo, construido por Herodes para ser definitivamente devastado el año 70 dC por las tropas romanas del emperador Tito. Los judíos lloran la destrucción del Templo que según la tradición bíblica sólo se podrá reconstruir cuando llegue el Mesías.
Todo ese fervor religioso confluye en la Jerusalén intramuros, un espacio relativamente pequeño que se puede recorrer tranquilamente a pie y caminar por los cuatro barrios tan diferentes como lo son la noche del día. El barrio judío, pulcro y limpio, con sus joyerías, comercios y sinagogas, atravesado por el Cardo, la antigua vía romana y bizantina; El barrio musulmán, con su animado mercado donde se vive el bullicio característico de cualquier zoco oriental; El lúgubre barrio armenio y el barrio cristiano, inundado de hospederías que ofrecen alojamiento a los peregrinos que acuden a Tierra Santa.
Por lo visto, algunos están tan afectados por la emoción de pisar los escenarios bíblicos que empiezan a creerse María Magdalena o el propio Mesías. Se trata de las víctimas del llamado “síndrome de Jerusalén”.

3 comentarios:

  1. Fantastico relato y fotos, Maria Teresa.

    Tengo previsto escribir sobre Jerusalen y Chichicastenango (tu historia anterior, tambien muy buena) en mi blog en el futuro. Las fotos no estaran a la altura de las tuyas, seguro; espero que la historia, al menos, si llegue a estarlo.

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  2. Buen relato, pero tengo que desvelarte que los escenarios que has visitado, no son los que describen las Escrituras.
    Gracias a un curioso librito que ofreció las pistas, he conseguido localizarlos en su origen, y lo tienes a disposición, junto con las pruebas que lo confirman, en www.lascosasdechurruca.com, que está dando que hablar por lo que supone.
    Espero te sirva para otro viaje a la verdadera Tierra Santa.
    Un saludo. Vidal.

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  3. Necesito más tiempo para leerte M. Teresa, pero mi felicitación por esta crónica (aunque no la he leído entera)
    Un abrazo

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