lunes, 13 de mayo de 2013

Monasterio de Les Avellanes, a los pies del Montsec



El último fin de semana de abril lo pasamos en tierras leridanas, concretamente en la Comarca de la Noguera.
Los que lleváis un tiempo siguiendo el blog ya sabéis que tengo debilidad por los monasterios y en esta ocasión nos alojamos en el Monasterio de Santa Maria de Bellpuig de Les Avellanes, a los pies del Montsec.
El Montsec es una Sierra Prepirenaica que se extiende a lo largo de las comarcas catalanas de la Noguera, al sur, y el Pallars Jussà al norte, con una parte que pertenece a la Baixa Ribagorça, ya en la provincia de Huesca.
Monasterio de Santa Maria de Bellpuig de Les Avellanes


Claustro del Monasterio
Montsec

A pesar de que el tiempo no acompañó demasiado, tampoco impidió que pudiéramos conocer algunos lugares, paisajes y pueblos muy interesantes. Simplemente fue cuestión de cambiar los planes iniciales y adaptarlos a los caprichos del clima primaveral, por lo que tuvimos que descartar la excursión al Congost de Mont-Rebei que queda aplazada para un futuro.
Cualquier persona que visite por primera vez esa zona, si lo hace en primavera puede hacerse una idea equivocada, y me explico. El campo se muestra con una tonalidad verde tan intensa que puede llegar a confundir. No se trata de pastos sino de campos de cebada que este año están preciosos gracias a las generosas lluvias que han caído. En la comarca de la Noguera la agricultura y también la ganadería tienen un peso importante y el cereal es el cultivo más importante. 


Campos de cebada y al fondo el Montsec

Dormir en el Monasterio de les Avellanes fue un gran acierto. Unas instalaciones muy correctas, tanto las habitaciones como el restaurante El Claustre, en un entorno natural de paz y tranquilidad absolutas.
Se trata de un monasterio vivo y aunque no está habitado por monjes, desde hace más de cien años lo ocupa una comunidad de hermanos maristas.

VISITA AL MONASTERIO

Para conocer todos los detalles de la rica historia del monasterio es muy recomendable unirse a la visita guiada. Fue uno de los hermanos maristas quien nos hizo de guía y las explicaciones fueron tan interesantes como amenas.


Monasterio de Les Avellanes

Empieza la visita en el antiguo comedor monacal, donde la comunidad comía en absoluto silencio. Una gran sala decorada con azulejos que hoy hace las funciones de sala de lectura o descanso. Acomodados en los sofás escuchamos una apasionante lección de Historia intercalada con curiosidades y anécdotas.
Fue fundado por los monjes premonstratenses procedentes de Francia que llegaron a la Cataluña cuando el conde Berenguer IV pidió ayuda al Papa para reconquistar la ciudad de Tortosa, todavía en manos de los sarracenos. El Papa envió una tropa con tres monjes en cabeza que conocían bien las habilidades militares ya que habían sido antiguos caballeros. Cuando Tortosa volvió a manos cristianas, los monjes ya no regresaron a su país de origen y fundaron un monasterio en un lugar cercano al actual. Por problemas de agua abandonaron el antiguo emplazamiento y en 1166 con la ayuda de los Condes de Urgell, Ermengol VII y Dolça de Foix, se iniciaron las obras de la que sería la gran abadía actual y la comunidad premonstratense más importante del territorio catalán.


Antiguo comedor del monasterio

El siglo XVIII se considera el siglo de oro del monasterio, gracias al impulso de tres abades que hicieron grandes obras y le dieron un gran prestigio cultural, convirtiendo Les Avellanes en uno de los focos más importantes de la Ilustración.
A pesar de ello, hay que decir que durante la Guerra de Sucesión, las tropas de Felipe V ocasionaron daños muy significativos al monasterio. Posteriormente, a principios del siglo XIX, sufrió también las consecuencias de la Guerra del Francés pero fue en 1836 con la desamortización de Mendizábal, cuando se expropiaron el monasterio y las tierras a los monjes. A partir de ese momento empieza a pasar de mano en mano por diferentes militares hasta que en 1894 lo compra en subasta un banquero de Lérida, Agustí Santesmasses. Fue este propietario quien - según palabras del guía - cometió el más grave atentado cultural ya que vendió los valiosos sarcófagos que contenían los restos de los Condes de Urgell - por 15.000 pesetas - a un anticuario de Vitoria. Si los queremos ver, debemos desplazarnos hasta Nueva York, ya que se encuentran en el Museo The Cloisters. Antes de la venta, el mayordomo del convento sacó los restos de los sarcófagos y los escondió bajo el altar de la iglesia. Posteriormente fueron sepultados en la iglesia del pueblo vecino de Vilanova de la Sal.


Iglesia de Vilanova de la Sal

El Conde de Urgell, Ermengol VII, había dejado escrito en su testamento (1177) que quería ser enterrado en la iglesia del monasterio de Les Avellanes y así se respetó. En 1967, los restos de los condes regresaron a su lugar y hoy ocupan unos sencillos sepulcros de piedra. Los sepulcros originales siguen en Nueva York a pesar de los intentos que se hicieron en el pasado por recuperarlos.
En 1910, los hermanos maristas adquirieron el monasterio como centro de formación para sus jóvenes ya que durante la Semana Trágica de Barcelona habían perdido su noviciado. Iniciaron una intensa labor de restauración que ha continuado durante más de cien años hasta el día de hoy. Actualmente ya no es un centro de formación de novicios, sino que se trata de un lugar de retiro para los hermanos ancianos, una enfermería y punto de encuentro de jóvenes cristianos. A finales de los 90 rehabilitaron un ala del monasterio como alojamiento y centro de congresos y reuniones. La aceptación ha sido realmente buena y tal como nos comenta el hermano, son muchos los que regresan tras una primera experiencia.
El claustro es de estilo románico y todos los arcos se encuentran decorados con una ornamentación en punta de diamante. Se conservan 36 capiteles decorados en las galerías sur y oeste, pero el resto son totalmente lisos y algunos se encuentran en bastante mal estado.





La iglesia inicial era románica sobre la que se construyó la actual en estilo gótico (siglo XIV). Lo primero que llama la atención es lo sobredimensionado que es el altar por las dimensiones de la iglesia. La respuesta es sencilla: Las pretensiones iniciales eran las de construir un gran templo pero al morir el benefactor, la nave quedó sin acabar. El lugar que teóricamente tendría que haber ocupado la nave central, es el ala del edificio donde se encuentra la residencia de los hermanos maristas.
A ambos lados del altar, se pueden observar los sencillos sarcófagos que contienen los restos de los Condes de Urgell.
Los vitrales son relativamente nuevos, ya que se realizaron en 1964.  


Altar de la Iglesia. A ambos lados reposan los restos de los Condes de Urgell

En el monasterio se veneraba la Virgen de Santa Maria de Bellpuig que también desapareció durante la desamortización. La adquirió en subasta la Generalitat de Catalunya por 72.000€ y actualmente se encuentra bellamente restaurada en el Museo de Lleida. Durante 10 días en mayo la ceden al monasterio donde acude mucha gente a venerarla.
La visita acaba en la Sala Capitular, lugar donde diariamente se reunían los monjes para tratar los asuntos más importantes del monasterio o para escoger al abad.
Está adaptada como un pequeño museo y punto de información de la comarca. 

La zona del Montsec tiene unos paisajes increíbles y muchos atractivos para pasar unos cuantos días. Tal como he comentado al principio, debido al mal tiempo cancelamos la excursión al Congost del Mont-Rebei, sin embargo, no nos quedamos quietos ya que las alternativas son varias.

Visitamos …

ÁGER y EL PAM (Parc Astronòmic del Montsec)

Áger es un pueblo con mucho encanto de apenas 500 habitantes, situado en el centro del valle que lleva su nombre y limitado por los ríos Noguera Pallaresa y Noguera Ribagorçana.
En la parte más elevada se encuentra el conjunto del castillo y la colegiata de Sant Pere, ahora en restauración. Dispone de dos recintos de muralla, una que protege las dos antiguas construcciones y una muralla inferior que rodea la antigua población.


Áger con el conjunto de castillo y colegiata en obras

Áger en el centro del Valle

Distintos rincones del pueblo de Áger:




Saliendo de Áger, una estrecha carretera nos lleva hasta el PAM (Parc Astronòmic del Montsec).
El cielo del Montsec tiene unas condiciones excepcionales para la observación del espacio debido a su baja contaminación lumínica. La UNESCO lo ha considerado Destino Turístico Starlight, una certificación de calidad basada en el compromiso de salvaguardar la calidad del cielo y los valores astronómicos, culturales y paisajísticos. Once de los veinticuatro municipios del Montsec integrarán la tercera Reserva Starlight del mundo, junto con la Isla de La Palma y el Lago Tekapo en Nueva Zelanda. Los que corresponden a la comarca de la Noguera son: Áger, Camarasa, Les Avellanes i Santa Linya, Alòs de Balaguer y Vilanova de Meià. Los seis restantes pertenecen a la comarca del Pallars Jussà.


Vista del Valle de Áger y el Parque Astronómico del Montsec

La visita al PAM consiste en tres partes: Visita por libre de una pequeña exposición de astronomía y medio natural del Montsec que engloba diversos aspectos, entre los cuales se encuentran la flora y la fauna. Ya con un guía se realizan las dos visitas restantes. Una consiste en conocer los telescopios que se esconden bajo las dos cúpulas blancas. Uno de ellos es para observar el sol, cuyas imágenes se reproducen en una pantalla. El guía nos hace una excelente explicación sobre la composición del sol, las reacciones que tienen lugar en su interior, la formación de las manchas solares y de las cenizas, las causantes de las auroras boreales, que se producen principalmente en las zonas más alejadas del Ecuador.




Seguidamente nos dirigimos hacia la gran cúpula, conocida como el “Ull (ojo) del Montsec”. Se trata de una pequeña sala redonda con butacas reclinadas para poder observar la cúpula móvil de 12 metros de diámetro. Nos proyectan un audiovisual, “L’Univers d’Escher” donde se ve como el artista Maurits Comelis Escher se inspiró en la naturaleza y en la astronomía para muchas de sus creaciones.
A continuación viene una interesante explicación e imágenes sobre el cielo, la noche, las estrellas y las constelaciones.
La idea inicial era realizar la visita nocturna en la que se abre la cúpula y la observación del cielo es en directo. Debido al mal tiempo, las probabilidades de poder ver el cielo eran mínimas por lo que nos enseñaron las imágenes en diferido sobre lo que estaba previsto para aquella noche, en este caso Saturno. Vimos la imagen del planeta proyectada en la cúpula con los mismos aumentos que hubiéramos visto con el telescopio. Me sorprendió escuchar que los anillos de Saturno están formados por trozos de hielo.


Saturno y sus anillos

Tan interesante o más que el PAM es seguir la estrecha carretera hasta la parte más elevada del Coll d’Ares, a 1586 metros de altitud. A medida que vamos subiendo las vistas sobre el Valle d’Àger se van haciendo más espectaculares y podemos contemplar de cerca el macizo del Montsec como una gran muralla de piedra.


Valle de Áger


Sierra del Montsec

Aquí es muy frecuente encontrar aficionados al vuelo en parapente y ala delta. De hecho, es una de las mejores zonas de Cataluña para practicar ambos deportes.
Es impresionante observar como planean elegantemente algunas aves por debajo de nuestros pies. No somos expertos en la materia, pero parece ser que se trata de quebrantahuesos.







Aquí se encuentra otro observatorio astronómico asociado al PAM, pero mientras que aquél hace una labor meramente divulgativa, éste está destinado a la investigación y no abre al público. Muchos indicadores señalan distintas rutas, un paraíso para los senderistas.

Observatorio astronómico asociado al PAM


ÓS DE BALAGUER

Otro pueblo que visitamos es Ós de Balaguer al que pertenece el Monasterio de Les Avellanes. Casualmente ese domingo se celebraba el encuentro anual de campaneros, donde acuden participantes tanto de Cataluña como de diferentes poblaciones de España. Desde el campanario de la iglesia parroquial de Sant Miquel, cada uno demuestra su arte en esa práctica que se resiste a morir. Principalmente en las comarcas de Lérida hay mucha afición y afortunadamente muchos jóvenes siguen con la tradición de aprender a tocar las campanas. Desde que nací, vivo en la misma casa de plaza de la Iglesia de un pequeño pueblo y quizás por ese motivo el sonido de las campanas que siempre me han acompañado, me emociona y su lenguaje me fascina. Nos encantó poder participar de la fiesta a pesar de estar un poco pasada por agua.


Ós de Balaguer con el campanario de la iglesia y el castillo

Ós de Balaguer

Ós de Balaguer se encuentra a los pies del castillo sobre un cerro que domina un desfiladero en la ribera izquierda del río Farfanya. La parte más antigua del castillo corresponde a una torre casi cilíndrica que podría ser del siglo XII aunque posteriormente el castillo fue reedificado y restaurado. La antigua población estaba también amurallada y el eje principal es una larga calle paralela al río.


Un rincón de Ós de Balaguer

Ós de Balaguer

Vistas desde el castillo, Ós de Balaguer

Encuentro anual de campaneros en Ós de Balaguer

Como dato curioso, decir que de este pequeño pueblo eran los padres de José Figueres Ferrer - conocido como Don Pepe - quien fue presidente de Costa Rica en dos ocasiones y considerado uno de los políticos más importantes del país centroamericano.

SANT LLORENÇ DE MONTGAI y CAMARASA

Si vais por la zona, no dejéis de acercaros a Sant Llorenç de Montgai, población que pertenece al municipio de Camarasa. Es conocida por su magnífico embalse, en un entorno ideal para practicar deportes acuáticos y lugar declarado reserva natural de fauna salvaje en plena sierra del Montsec.
Un lugar muy recomendable tanto para alojarse como para disfrutar de su restaurante, es el Camping La Noguera, regentado por una familia encantadora.

Embalse de Sant Llorenç de Montgai

Embalse de Sant Llorenç de Montgai








miércoles, 24 de abril de 2013

Primavera en el Valle del Jerte


Mereció la pena recorrer 800km y atravesar la Península de punta a punta para presenciar una de las imágenes más extraordinarias que el Valle del Jerte nos ofrece: sus cerezos en flor.
El Valle del Jerte se encuentra en la provincia de Cáceres haciendo frontera con Castilla por las Sierras de Gredos y Béjar. Su paisaje es agreste y lo atraviesa el río que le da nombre. El microclima del que goza ha permitido el desarrollo del cultivo de la cereza en muchas de sus variedades, en un terreno dispuesto en forma de terrazas que se escalonan sobre el curso del río de aguas claras. De hecho, Jerte deriva de Xerete que en árabe significa limpidez de aguas.




Con la llegada de la primavera, los cerezos del Jerte - que se calculan en más de un millón - explotan cubriendo de blanco el paisaje, como una neblina que envuelve todo el valle.
Es difícil predecir los días de máxima floración y hay que considerar que se produce de forma escalonada según  las diferentes variedades. Tiene una duración de 10 a 15 días, empezando por la parte baja del valle y siguiendo a lo largo de unos cuarenta kilómetros, desde Plasencia hasta el Puerto de Tornavacas. También son más tempranos los de la solana, que crecen de la cuenca del río hasta Piornal, el pueblo más alto de todo el valle.



Este año y debido a las bajas temperaturas invernales, la floración ha empezado más tarde de lo habitual, por lo que sólo pudimos verlos en su máximo esplendor en la parte baja del valle. De todas formas, cogimos unos días muy soleados y la diferencia en el porcentaje de flores abiertas se hizo muy notable entre el primer y último día.
La blanca flor del cerezo es tan bella como efímera pero los lugareños dicen que una vez desaparece, el paisaje se va transformando sin perder encanto. La flor da paso al preciado fruto cuyas tonalidades de rojo – desde anaranjado hasta casi negro – contrastan con el verdor de las hojas. La recolección se lleva a cabo desde abril hasta mediados de julio, los pueblos se llenan de jornaleros y las cooperativas reciben millones de kilos donde se clasifican y comercializan.
Con la llegada del otoño, el valle vuelve a cambiar su tonalidad cromática y predominan los pardos y rojizos de castaños y robles.
Ese privilegio que la Naturaleza le ha dado se complementa con muchos otros atractivos que hacen de esa zona un lugar muy recomendable para ir a pasar unos días de vacaciones. 

¿Qué podemos hacer en el Valle del Jerte?

Disfrutar de la Naturaleza

Y en cualquier época del año. El valle tiene una infinidad de rincones preciosos, una buena red de senderos para hacer excursiones, abundante agua con piscinas naturales en el río donde poder refrescarse en verano y unas cascadas espectaculares...
Algunos de estos lugares son:

Reserva Natural Garganta de los Infiernos

Se encuentra entre los pueblos de Jerte y Cabezuela del Valle. A la entrada de la Reserva está el Centro de Interpretación de la Naturaleza y desde aquí se pueden seguir diferentes rutas. Una de las más concurridas es la de los pilones, unas pozas naturales que la erosión del río ha formado en la piedra granítica.

Garganta de Marta

De Cabrero sale un camino (justo a la derecha del monumento de la cabra, símbolo del pueblo) hacia Valdastillas. Entre campos de cerezos llegamos a la Garganta de Marta, un lugar con mucha vegetación y mucha agua. Desde un puente se ve el salto de agua a tus pies, impresiona un poco pero merece la pena.

Bienvenidos a Cabrero

En dirección a la cascada, Garganta de Marta


Cascada del Caozo y Garganta Bonal

A unos 3 km saliendo de Valdastillas hacia Piornal encontramos un desvío que tras unos 500 metros conduce a la Garganta Bonal. Se puede dejar el coche a pie de carretera y tras escasos 100 metros se llega a la espectacular Cascada del Caozo. Después de un invierno de nieve y lluvia la pudimos ver con una gran caída de agua, impresionante. Si nos guiamos por la afluencia de visitantes, parece un lugar mucho más turístico que el anterior.



Ya fuera del valle pero a muy pocos kilómetros se encuentran la comarca de La Vera, el Valle del Ambroz o el P.N de Monfragüe.

Ruta de Carlos V

Empieza en Tornavacas y recorre el camino que siguió el emperador hasta el Monasterio de Yuste donde se retiró hasta el final de sus días. El camino entra en la Garganta de los Infiernos y empieza una dura subida por el Valle de La Vera para descender luego a Jarandilla. Son unos 30km que pueden hacerse en 8 horas.
Podemos aprovechar para comprar alguna lata del famoso pimentón de La Vera.

En el Valle del Ambroz tendremos la oportunidad de ver grandes dehesas y pueblos históricos, como Hervás, que mantiene un importante barrio judío.

Dejando atrás Plasencia en dirección a Trujillo, cruzamos el Parque Nacional de Monfragüe a través de unos magníficos paisajes. Se encuentran diferentes puntos a pie de carretera donde hay miradores de observación de aves, especialmente los buitres leonados que aquí vienen a nidificar. Pero también se puede ver el buitre negro, el águila imperial o el águila perdicera que nidifican en los árboles o en las mismas cumbres de las rocas.  Uno de los miradores más concurridos es el llamado Salto del Gitano, donde se pueden ver las aves planeando entre rocas de piedra multicolor.



Dejando atrás la sierra y siguiendo en dirección a Trujillo se ven extensas dehesas donde pace el ganado y los cerdos ibéricos se amontonan al sol bajo las encinas que producen las bellotas, fruto que los alimenta y transforma su grasa en un manjar de dioses.




Visitar los pueblos del Valle

El Valle del Jerte está compuesto por 11 pueblos:
Entrando por el Puerto de Tornavacas hacia el río, el primero que se encuentra es Tornavacas. Le siguen Jerte, Cabezuela del Valle y Navaconcejo, situado en el centro del valle y donde estuvimos alojados las tres noches en una preciosa casa rural entre cerezos.
Continuando por la N110 en dirección a Plasencia, encontramos Valdastillas, Piornal, Cabrero, Casas del Castañar y Barrado, a la izquierda, mientras que El Torno y Rebollar quedan a mano derecha.

Cabezuela del Valle

Cabezuela del Valle
Navaconcejo

Las cerezas están presentes en todas partes. Navaconcejo

Casas del Castañar y El Torno a lo lejos

Navaconcejo
Vista desde la habitación. Navaconcejo

Visitamos varios de ellos y uno de los más interesantes es Cabezuela del Valle, donde se encuentra el Museo de la Cereza.
Se trata de un pequeño museo situado en una casa de arquitectura típica del valle. Es gratuito y la visita totalmente recomendable.
Aquí aprenderemos cuando empezó el cultivo de la cereza en el Valle del Jerte, qué tipos de variedades se cultivan y las características de cada una de ellas, qué tipo de suelo y de climatología es la más adecuada, los métodos de recolección, la selección por tamaños tal como se hacía en la antigüedad y tal como se lleva a cabo actualmente, la función de las cooperativas ... todo ello acompañado de excelentes fotografías, amenos textos, pantallas táctiles, muestra de utensilios del campo y un entrañable audiovisual en el que algunas personas mayores recuerdan como vivieron en su juventud el cultivo de la cereza y como se vive en la actualidad.
La zona antigua de Cabezuela del Valle se llama La Aldea, se encuentra en la parte más alta y está declarada conjunto Histórico – Artístico. Algunas casas conservan la arquitectura tradicional y constan de una gran puerta de entrada que da paso a la cuadra y en un segundo piso, la vivienda. Tienen balcones de madera con un secadero y tejado con voladizo.

Cabezuela del Valle

Cabezuela del Valle

Cabezuela del Valle

Tras el portal de la foto anterior. Cabezuela del Valle

Cabezuela del Valle

Cabezuela del Valle

Cabezuela del Valle

En los diferentes pueblos, algunas de estas casas de se han rehabilitado y se alquilan completas o por habitaciones, por lo que se encuentra una buena oferta de alojamiento con encanto, pero lamentablemente se encuentran otras bastante deterioradas.


Visitar Plasencia

Es conocida como “la perla del Jerte” y es el centro económico y social del norte de Cáceres.
Fue fundada en 1189 por el rey Alfonso VIII con la finalidad de dominar y defender
uno de los más importantes nudos de comunicación en la Ruta de la Plata, así como los valles que la unían con Castilla o las riberas del Tajo.

Muralla. Plasencia

Puerta de Trujillo. Plasencia

Conserva su muralla y cuatro de las ocho puertas de acceso y es dentro de ese recinto amurallado donde se encuentran la mayoría de atractivos de la ciudad.
Se puede empezar la visita por la Plaza Mayor, el centro de actividad social y económica donde cada martes se sigue realizando un tradicional mercado de productos agrícolas y artesanales. Es aquí donde se levanta el Palacio Municipal, con bonitas arcadas y un gran escudo de Carlos V. En la torre del reloj se encuentra el personaje más popular de la ciudad, el llamado abuelo Mayorga que es el encargado de tocar las horas.

Palacio Municipal en la Plaza Mayor. Plasencia

Abuelo Mayorga 

De la Plaza Mayor sale la calle Zapatería donde se pueden ver algunas placas indicando las casas de las diferentes familias judías ya que Plasencia tuvo una de las comunidades sefardíes más grandes de Extremadura.



Plasencia es ciudad Episcopal y tiene dos catedrales: La Catedral Vieja es de los siglos XIII – XIV y conserva una puerta románica de arco de medio punto frente al Palacio Episcopal. Desde el claustro se puede acceder a la Capilla de San Pablo, antigua Sala Capitular, que alberga la imagen de la Virgen del Perdón. Sobre esta capilla se levanta la conocida Torre del Melón, cubierta completamente de escamas de piedra. El claustro es el punto de unión entre ambas catedrales y en alguno de sus rincones se puede observar como la nueva construcción se intercala con la antigua. Así pues, adosada a la primera, se encuentra la Catedral Nueva, construida en una mezcla de estilos renacentista, plateresco y barroco. En su interior tiene un interesante coro con escenas bíblicas y de diferentes animales.

Catedral Vieja. Plasencia

Detalle fachada Catedral Vieja. Plasencia
Una de las fachadas de la Catedral Nueva. Plasencia

Claustro en la Catedral Vieja. Plasencia 

En la misma Plaza de la Catedral destacan la Casa del Deán (s. XVII), la Casa del Doctor Trujillo y el Hospital Provincial de Santa María.


Plasencia tiene otras iglesias de interés, entre las que se encuentran la Iglesia de San Martín, la Iglesia de San Vicente Ferrer y la Iglesia de San Nicolás. Esta última tiene un fabuloso retablo y una pila bautismal original del siglo XIII.

Pila bautismal (siglo XIII). Iglesia San Nicolás, Plasencia

El Convento de San Vicente Ferrer está junto a la iglesia del mismo nombre. Fue fundado a mitad del siglo XV por los Duques de Plasencia Álvaro de Zúñiga e Isabel Pimentel junto a su propio palacio, como promesa por la recuperación de la salud de uno de sus hijos. Para su construcción se expropiaron los terrenos que ocupaban la sinagoga más grande de la ciudad y parte de la aljama judía. Actualmente es el  Parador Nacional de la ciudad y se permite visitar el antiguo claustro y algunas de las estancias comunes.

Claustro Convento San Vicente Ferrer, Plasencia

Claustro convento, actual Parador Nacional, Plasencia

Las piedras también hablan en Plasencia y los escudos y blasones que vemos en muchas de las fachadas nos recuerdan que fue una ciudad de nobles. Algún palacio se ha convertido en hotel de lujo pero muchos de ellos se encuentran en un pésimo estado de mantenimiento. Entre los más importantes cabe citar:
El Palacio Monroy o Casa de las dos Torres (el más antiguo de la ciudad y actualmente en venta), Palacio del Marqués de Mirabel (construido por los Duques de Plasencia), Palacio de los Carvajal-Girón (hotel) o Casa de las Infantas.

Palacio del Marqués de Mirabel en la Plaza de San Nicolás. Plasencia



Palacio Monroy. Plasencia

Puerta de entrada. Palacio Monroy, Plasencia

Palacio del Marqués de Mirabel. Plasencia

Palacio de los Carvajal - Girón. Plasencia

Fuera de la muralla pueden verse los 55 arcos que se conservan del acueducto medieval que conducía el agua a Plasencia desde El Torno y las sierras de Cabezabelloso.

 
Acueducto. Plasencia

No pasar por alto la gastronomía

La oferta gastronómica es rica y variada: Son muy conocidas las migas o las patatas revolcás pero me quedo con los deliciosos asados, la caldereta de cabrito, los quesos y los buenos embutidos ibéricos. Otro de los platos más típicos del valle es la trucha a la jerteña.
Con las cerezas se elaboran también mermeladas y el kirsch, el aguardiente obtenido por destilación del zumo fermentado.

Venta de productos típicos


Sin embargo, lo mejor de este viaje fue poder compartirlo en familia, un magnífico regalo y un gran recuerdo.






Cerezos y más cerezos .... es inevitable hacer muchas fotos


Escondida tras los cerezos está la casa rural donde nos alojamos